La comunidad de las Hijas de María Inmaculada debe su origen
a la aparición de la Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa,
ratificada por la Iglesia, que instituyó su fiesta el día
27 de noviembre. La Hermana Catalina Labouré, novicia en la
casa madre de las Hijas de la Caridad en París, recibió
la aparición en 1830.
Las asociaciones se formaron, a modo de prueba, en varias casas,
y por un decreto del 20 de junio de 1847, al reverendísimo
John Baptist Etienne, Superior general de la Misión, lo autorizó
a establecer en todas las casas de las Hijas de la Caridad una confraternidad
piadosa, dedicada a María Inmaculada, formada por chicas jóvenes
que asistían a sus escuelas o talleres. Este mismo decreto
también le confería a esta asociación, (no por
afiliación sino directamente), las mismas indulgencias otorgadas
a la Prima Primaria de la Sociedad de Jesús. Tres años
después el soberano pontífice concedió similar
favor a las jóvenes educadas por los sacerdotes Lazaristas,
y a los niños a cargo de las Hermanas de la Caridad. El decreto
de Pío IX, del 19 de Setiembre de 1876, permitió la
admisión en esta asociación de jóvenes no pertenecientes
a los colegios o talleres de las Hermanas de la Caridad. León
XIII confirmó estos privilegios por los decretos del 21 de
mayo y del 2 de agosto de 1897 y del 29 de abril de 1903. La insignia
adoptada por las Hijas de María Inmaculada es la medalla milagrosa,
suspendida en una cinta azul. Las estadísticas de 1897 indicaban
cien mil asociadas vivas en todo el mundo, y cuatrocientas mil inscriptas
desde la fecha de su institución canónica, en París,
el 19 de julio de 1847. Desde la misma fecha hasta 1908, solamente
en los Estados Unidos se inscribieron cuarenta mil jóvenes.
FRANCES GILDART RUFFIN
Transcrito por Christine J. Murray
Traducido por Amparo Cabal