Georg Wilhelm Friedrich Hegel nació en Stüttgart en 1770;
murió en Berlín en 1831. Después de estudiar
Teología en Tübingen se dedicó al estudio de la
filosofía contemporánea y al cultivo de los clásicos
Griegos. Luego de trabajar por cerca de siete años en varios
lugares como tutor comenzó su carrera de profesor universitario
en 1801. Su primer trabajo fue en Jena. Interrumpió su carrera
docente por un año; año que pasó como editor
de un periódico en la ciudad de Bamberg y como rector de un
Gimnasio en Nüremberg. En Heidelberg, en 1816, reanudó
su carrera de profesor de filosofía de donde fue transferido
a la Universidad de Berlín en 1818.
Las principales obras de Hegel son su "Lógica" (Wissenschaft
der Logik, 1816), su "Fenomenología del Espíritu"
(Phanomenologie des Gesites, 1807), su "Enciclopedia" (Encyklopädie
der philosophischen Wissenschaften, 1817), y su "Filosofía
de la Historia" (Vorlesungen uber die Philosophie der Geschichte,
1820). Obras que fueron recogidas y publicadas por Rosenkranz en 19
vols., 1832-42 y que tuvieron una segunda edición entre 1840-54.
- Propósito de su Filosofía
La filosofía de Hegel es el intento de reducir a unidad sintética
el Idealismo Trascendental recibido de Kant, Fichte, y Schelling.
Kant había pensado que, por lo que concierne a nuestra experiencia
teórica, solo existen las apariencias de las cosas y un no
conocido y no conocible substrato noumenal de esas apariencias el
"Ding-an-sich". Hegel comienza por asumir que, si en lugar
del Criticismo, que destruye la experiencia teórica, se pone
un Criticismo Inmanente, incesantemente progresivo y productivo, se
encontrará que la realidad noumenal no es un substrato desconocido
de apariencias sino un siempre-activo proceso que tanto en el pensamiento
como en la realidad pasa a su opuesto para luego retornar a sí
mismo en una forma más perfecta y más rica. Este proceso
en su más desnuda y escueta forma es el ser; y en su más
plena y rica forma es el espíritu, el pensamiento absoluto,
el estado, la religión, la filosofía. La tarea de esta
última, la filosofía, consiste en describir este proceso
en todas y cada una de sus etapas.
- Su Método
El método filosófico de Hegel consiste en seguir el
desarrollo triádico (Entwicklung) de cada concepto y de cada
cosa. De esta manera se espera que la filosofía no contradirá
a la experiencia sino que le dará a cada dato de experiencia
su explicación filosófica, es decir, su explicación
verdadera. Si, por ejemplo, quiero saber lo que es la libertad, en
primer lugar debo tomar tal concepto como primero lo encuentro en
la libre acción del salvaje que no siente la necesidad de cohibir
ningún pensamiento, sentimiento o tendencia para actuar. En
segundo lugar se pasa a constatar que el salvaje ha dado esta libertad
a cambio de su opuesto, es decir, del control o como él mismo
lo considera, de la tiranía, de la civilización de la
ley. En tercer lugar, se pasa a constatar que en el ciudadano bajo
el control de la ley, se encuentra el tercer grado o estado de desarrollo,
estado llamado libertad, pero libertad en un más alto y pleno
sentido que aquel que el salvaje le daba, ya que consiste en la libertad
de hacer, decir y pensar muchas más cosas que aquellas que
estaba en poder de hacer el salvaje. En este proceso triádico
notamos que el segundo paso se opone directamente, aniquila y, al
final, reemplaza al primero. Notamos también que el tercer
paso es el retorno al primero pero de una manera más alta,
rica y plena. Los tres pasos pueden entonces denominarse:
- en sí mismo (An-sich);
- fuera de sí mismo (Anderssein); y
- en y por sí mismo (An-und-fur-sich).
Estos tres pasos se suceden el uno al otro a través de todo
el espectro del pensamiento y del ser, desde el más abstracto
proceso lógico hasta la más complicada y concreta actividad
de la mente organizada en la sucesión de estados o en la producción
de sistemas de filosofía.
- Doctrina sobre el Cambio
En lógica -que en realidad es metafísica- debemos tratar
acerca del proceso del cambio aplicado a lo real en su forma más
abstracta. En lógica tratamos con conceptos despojados de su
contenido empírico: en lógica discutimos sobre el cambio
in vacuo, si así se puede hablar. Así, al comienzo de
nuestro estudio sobre la realidad, encontramos el concepto lógico
de ser. Ahora, ser, no es un concepto estático, como Aristóteles
supuso que era. Es esencialmente dinámico dado que tiende por
su propia naturaleza a ir más allá, hasta la nada, para
luego retornar a sí mismo en un más alto concepto: como
resultado. Para Aristóteles no hay nada más cierto que
la afirmación según la cual el ser es igual al ser,
o, en otras palabras, que el ser es idéntico a sí mismo,
que cada cosa es lo que ella es. Hegel no niega esto; pero, agrega
que, es igualmente cierto que el ser tiende a su opuesto, la nada,
y que ambos, el ser y la nada, están unidos en el concepto
de: resultado. Por ejemplo, la verdad acerca de esta mesa, para Aristóteles,
es que es una mesa. Para Hegel, es igualmente verdadero que ella fue
un árbol, y que ella "será" ceniza. La verdad
total, para Hegel, es que la madera se hizo mesa y se hará
ceniza. Luego, el hacerse, el resultado, no el ser, es la más
alta expresión de la realidad. Es también la más
alta expresión del pensamiento; porque, en efecto, solo puedo
alcanzar el pleno conocimiento de una cosa cuando conozco lo que ella
fue, lo que es, y lo que será - en una palabra la historia,
el proceso de su hacerse.
Así, de la misma manera a como el ser y la nada forman, juntos,
el concepto más alto de resultado, de hacerse, así también,
más adelante, en un paso más alto del desarrollo, la
vida y el pensamiento aparecen como tercer término de sus respectivos
procesos y, a su vez, producen una más alta forma de sí
mismos. Entonces, uno puede preguntarse: ¿qué es esto que se
desarrolla o es desarrollado? Su nombre, responde Hegel, es diferente
en cada paso. En su forma más baja se llama ser, en una más
alta, vida, y, en la más alta, espíritu. Lo único
siempre presente es el proceso (das Werden). Se puede, sin embargo,
dar el nombre de Espíritu (Geist) o Idea (Begriff) al Proceso.
Se puede, también, llamarlo Dios, porque el final, el tercer
término del desarrollo del proceso triádico es el Resultado
Final, Dios.
- División de la Filosofía
La primera y más amplia consideración del proceso del
Espíritu o Dios o Idea permite ver que la Idea puede ser estudiada
(1) en sí misma, y este es el tema de la lógica o metafísica;
(2) fuera de sí, en la naturaleza; este es el tema de la filosofía
de la naturaleza; y (3) en y fuera de sí, como pensamiento;
este es el teme de la filosofía del Espíritu (Geistesphilosophie).
- Filosofía de la naturaleza
Dejando atrás la más bien abstracta consideración
que Hegel hace en su "Lógica" del proceso de la Idea
en sí al estudio de Ser como resultado y al final, conviene
comenzar el estudio del proceso de la Idea allí donde ella
se hace Lo Otro de Sí, es decir, en la Naturaleza. En ella,
en la Naturaleza, la Idea se pierde a sí misma, al perder su
unidad y por decirlo de alguna manera astillarse en miles de fragmentos.
Ahora bien, la pérdida de la unidad es sólo aparente
porque en realidad la idea solo ha ocultado su unidad. Estudiada filosóficamente,
la Naturaleza se revela como el intento logrado de la Idea por emerger
de su estado de Otredad, para presentársenos, de una manera
mucho mejor, más plena y rica como Idea o Espíritu o
Pensamiento. El Espíritu es, entonces, la meta de la Naturaleza,
es también, la Verdad de la Naturaleza. Por que sea lo que
fuere en la Naturaleza se realiza, de una manera más alta,
el Pensamiento como emergiendo de la Naturaleza.
- Filosofía y Espíritu
La filosofía del Espíritu comienza con la consideración
del espíritu individual, subjetivo. Este es muy pronto percibido,
sin embargo, como el primer paso, el paso del en sí, del espíritu.
El paso siguiente es el del espíritu objetivo, o espíritu
objetivado en la ley, la moralidad y el Estado. Este es el espíritu
como fuera de sí mismo. Luego sigue el espíritu como
Espíritu Absoluto o estado en el que el Espíritu se
yergue sobre todas las limitaciones de la naturaleza y de las instituciones
y se hace sujeto de sí mismo en el arte, la religión
y la filosofía. En efecto, la esencia del Espíritu es
la libertad, y su desarrollo sólo puede consistir en su romper
y su alejarse de las restricciones que le han sido impuestas al haberse
hecho Otro en la Naturaleza y en las Instituciones humanas.
- Filosofía de la Historia
La filosofía del Estado de Hegel, su teoría de la historia,
en su consideración del Espíritu Absoluto son las partes
más interesantes de su filosofía y unas de las más
fáciles de entender. El Estado, dice, es Espíritu Objetivo.
El espíritu individual, que, en razón de sus pasiones,
prejuicios, y ciegos impulsos, es sólo en parte libre, sujeto
del yugo de la necesidad -lo opuesto a la libertad- solo puede alcanzar
su plena realización por medio de la libertad del ciudadano.
Este yugo de la necesidad se expresa primero como reconocimiento de
los derechos de los otros, luego como moralidad, y finalmente como
moral social, en la que la primera institución es la familia.
La suma de familias forma la sociedad civil, que, sin embargo, pese
a su forma imperfecta de organización se compara con el Estado.
El Estado es el cuerpo social perfecto de la Idea, y en este momento
del proceso es Dios Mismo. El Estado, estudiado en sí mismo,
pone a nuestra consideración la ley constitucional. En relación
con otros Estados, desarrolla la ley internacional; y en su curso
general a través de las vicisitudes de la historia pasa a través
de lo que Hegel llama "Dialéctica de la Historia".
Hegel enseña que la Constitución es el espíritu
colectivo de la nación y que el gobierno es el cuerpo de tal
espíritu. Cada nación tiene su propio espíritu
individual, y el más grande de los crímenes es el acto
por el cual el tirano o el conquistador apagan el espíritu
de la nación. La Guerra, enseña, es un medio indispensable
de progreso político. Ella es una crisis en el desarrollo de
la idea que toma cuerpo en los diferentes Estados, y sale victorioso
de esta crisis, ciertamente el mejor de los Estados. La "base"
del desarrollo histórico es, entonces, racional, puesto que
el Estado es el cuerpo de la razón como espíritu. Todos
los aparentemente contingentes eventos de la historia son en realidad
pasos lógicos en el desarrollo de la razón soberana
que es corporizada por el Estado. Pasiones, impulsos, intereses, carácter,
personalidad - todos ellos son la expresión de la razón
o instrumentos que la razón forma para su propio uso. Nosotros,
por tanto, para entender los acontecimientos históricos debemos
verlos como el duro, desagradable trabajo de la razón hacia
la plena realización de sí misma en perfecta libertad.
En consecuencia, podemos interpretar en puros términos racionales,
y disponer en categorías lógicas la sucesión
de los eventos históricos. De esta manera, una amplia visión
de la historia revela tres importantes pasos de desarrollo. La monarquía
Oriental (el paso de la unidad, de la supresión de la libertad),
la democracia Griega (el paso de la expansión, en que la libertad
estaba perdida en una demagogia inestable) y la monarquía constitucional
Cristiana (que representa la reintegración de la libertad en
el gobierno constitucional).
- Filosofía del Espíritu Absoluto.
También en el Estado, el espíritu está limitado
por la sujeción a otros espíritus. El estado es la etapa
final en el proceso de adquisición de la libertad, y recibe
el nombre de Espíritu Absoluto en el arte, en la religión
y en la filosofía, en la que se hace sujeto de sí mismo.
En el arte, el espíritu opera una intuitiva contemplación
de sí mismo y la expresa en el arte material, y el desarrollo
de las artes ha sido condicionado por la siempre creciente "docilidad"
con que el arte material se ayuda a sí mismo en la actualización
del espíritu o idea. En religión, el espíritu
siente la superioridad de sí mismo frente a las limitaciones
particulares de las cosas finitas. Aquí, como en la filosofía
de la historia, hay tres grandes momentos, religión Oriental,
que exagera la idea de infinito, la religión Griega, que da
una indebida importancia a lo finito, y el Cristianismo, que representa
la unión de lo infinito y lo finito. Por encima de ellas, el
Espíritu Absoluto, como filosofía, trasciende los límites
impuestos a él también en el sentimiento religioso,
y, descartando la representación intuitiva, alcanza toda la
verdad bajo la forma de la razón. Sea lo que fuere de la verdad
tanto en el arte como en la religión esta es contenida en la
filosofía, de una manera mucho más alta y más
libre de todas sus limitaciones. La filosofía es, entonces,
"la más alta, libre y sabia fase de la unión del
espíritu subjetivo y objetivo, y el fin último de todo
desarrollo".
- Escuela Hegeliana
Los seguidores inmediatos de Hegel en Alemania son generalmente divididos
entre "Hegelianos de izquierda" y "Hegelianos de derecha".
La Derecha hegeliana desarrolló su filosofía a lo largo
de líneas que ellos consideraron de acuerdo con las enseñanzas
Cristianas. Son ellos Goschel, Gabler, Rosenkranz, y Johann Eduard
Erdmann. La Izquierda acentuó las tendencias anti-Cristianas
del sistema Hegeliano y desarrollo las escuelas Materialistas, Socialistas,
Racionalistas y el Panteísmo. Ellos son Feuerbach, Richter,
Karl Marx, Bruno Bauer, y Strauss. En Inglaterra, el Hegelianismo
fue representado durante el siglo diecinueve por Stirling, Thomas
Hill Green, John Caird, Edward Caird, Nettleship, McTaggart, y Baillie.
Entre estos el más importante es Thomas Hill Green. El Hegelianismo
en América es representado por Thomas Watson y William T. Harris.
En su más reciente forma parece tomar su inspiración
de Thomas Hill Green, y cualquiera que sea la influencia que ejerce
ella es opuesta a la tendencia pragmática prevalente. En Italia
el movimiento Hegeliano ha tenido muchos adherentes distinguidos,
el más notable entre ellos es Benedetto Croce, quien como exponente
del Hegelianismo ocupa en su país la posición ocupada
en Francia por Vicherot hacia el final del siglo diecinueve. Entre
los filósofos católicos que fueron influenciados por
Hegel el más prominente es Georg Hermes y Antón Gunter.
Sus doctrinas en especial su rechazo de la distinción entre
natural y sobrenatural, fueron rechazadas por la Iglesia.
- Influencia de Hegel
La gran influencia de Hegel se debe en gran medida a la indudable
vastedad del esquema de la síntesis filosófica que concibió
y parcialmente realizó. Una filosofía que emprende la
tarea de organizar bajo la forma singular de desarrollo triádico
cada parcela del conocimiento, desde la más abstracta lógica
hasta la filosofía de la historia, posee un gran atractivo
para aquellos que están inclinados hacia la metafísica.
Pero la influencia de Hegel es también debida en gran medida
a dos circunstancias extrínsecas. Su filosofía es la
máxima expresión de aquel espíritu de colectivismo
que caracterizó el siglo diecinueve, y es también la
aplicación más extendida del principio de desarrollo
que dominó el pensamiento del siglo diecinueve en literatura,
ciencia e incluso en teología. En teología, especialmente,
Hegel revolucionó el método de investigación.
La aplicación de su noción de desarrollo al criticismo
Bíblico y a la investigación histórica es obvia
para cualquiera que compara el espíritu y el propósito
de la teología contemporánea con el espíritu
y propósito de la literatura teológica de la primera
mitad del siglo diecinueve. En ciencia, también, en literatura
la substitución de la categoría del hacerse por la categoría
se ser es en verdad un hecho patente, y es debida a la influencia
del método de Hegel. En economía política y en
la ciencia política el efecto de la concepción colectivista
del estado en Hegel suplantó en larga medida la concepción
individualista que había dominado desde el siglo dieciocho
hasta el diecinueve. Si estos cambios fueron para bien o para mal
está por juzgarse. Muchos de ellos han ciertamente causado
tanto mal, en especial en teología, en nuestros días,
que uno puede difícilmente osar esperar que él será
en el futuro productor de beneficios en filosofía y en el método
científico.
- Valoración de la filosofía de Hegel