Se admite generalmente que la genealogía Bíblica de
Cristo implica varias dificultades exegéticas; pero los racionalistas
no tienen ninguna razón sólida para rehusar admitir cualquiera de las
soluciones intentadas, tampoco nosotros podemos estar de acuerdo con
recientes escritores que han dejado, toda esperanza, de armonizar las
genealogías de Cristo encontrados en el Primer y Tercer Evangelios.
La verdadera condición de la pregunta se hará evidente estudiando, primero
separadamente, las genealogías Bíblicas de Cristo, después en yuxtaposición,
y finalmente en relación a ciertas excepciones para su armonización
o concordancia.
SAN MATEO Y SU GENEALOGÍA DE CRISTO
La genealogía de Cristo según el Primer
Evangelista desciende de Abraham a través de tres series de catorce
miembros cada una; la primera pertenece al orden patriarcal, la segunda
al real y la tercera al de ciudadanos privados. Mateo 1:17, muestra
que este ordenamiento fue intencional; porque el escritor expresamente
expone: "De manera que todas las generaciones, de Abraham a David,
fueron catorce generaciones. Y de David a la transmigración de Babilonia,
fueron catorce generaciones y de la transmigración de Babilonia a
Cristo fueron catorce generaciones"
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1ª Serie
1. Abraham
2. Isaac
3. Jacob
4. Judá
5. Fares
6. Esrom
7. Aram
8. Aminadab
9. Naasón
10. Salmón
11. Booz
12. Obed
13. Isaí
14. David
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2ª
Serie
1. Solomón
2. Roboam
3. Abías
4. Asa
5. Josafat
6. Joram
7. Uzías
8. Jotam
9. Acaz
10. Ezequías
11. Manasés
12. Amón
13. Josías
14. Jeconías
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3ª
Serie
1. Jeconías
2. Salatiel
3. Zorobabel
4. Abiud
5. Eliaquim
6. Azor
7. Sadoc
8. Aquim
9. Eliud
10. Eleazar
11. Matán
12. Jacob
13. José
14. Jesús
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La lista del Primer Evangelista omite a ciertos miembros
en la genealogía de Cristo:
El escritor da sólo tres nombres durante el tiempo
del exilio egipcio (Esron, Aram, y Aminadab), aunque el período duró
215 o 430 años; esto concuerda con Génesis 15:16, donde Dios promete
guiar a Israel, de vuelta en la cuarta generación. Pero según Génesis
15:13, el extranjero afligirá a Israel durante cuatrocientos años.
Los tres nombrados Booz, Obed e Isaí cubren un período
de 366 años. Omitiendo otras explicaciones menos probables, la dificultad
se resuelve más fácilmente admitiendo una laguna entre Obed e Isaí.
Según I Paralipómenos 3:11-12, Ocozías, Joas, y Amasías
median entre Joram y Azarías (el Uzías de San Mateo); estos tres nombres
no pueden haber sido desconocidos para el Evangelista, ni puede suponerse
que fueron omitidos por los transcriptores y por esta conjetura se
destruiría el cómputo de catorce reyes, del Evangelista.
Según I Paralipómenos 3:15, Joaquín interviene entre
Josías y Jeconías. Nosotros podemos aplazar la pregunta si San Mateo
habla de sólo un Jeconías o de dos personas que llevan ese nombre;
ni hay necesidad de exponer aquí todas las dudas o dificultades conectadas
con cualquier respuesta.
San Mateo pone sólo nueve eslabones entre Zorobabel
y San José para un período que cubre unos 530 años, así que cada generación
debe haber durado más de 50 años. La genealogía como la presenta San
Lucas enumera dieciocho generaciones para el mismo período, número
que concuerda mejor con el curso ordinario de los eventos.
Acerca de la omisión de miembros en las listas genealógicas
ver GENEALOGÍA.
SAN LUCAS Y SU
GENEALOGÍA DE CRISTO
La genealogía en Lucas 3:23-28 asciende
de José a Adán y hasta Dios; esta es la primera
diferencia notable entre las genealogías presentadas en el
Primer y Tercer Evangelio. Otra diferencia se encuentra en su disposición:
San Mateo pone la lista al principio de su Evangelio; San Lucas, al
principio de la vida pública de Cristo. El carácter artificial de
la genealogía de San Lucas puede observarse en la tabla siguiente:
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1ª Serie
1. Jesús
2. José
3. Elí
4. Matat
5. Leví
6. Melqui
7. Jana
8. José
9. Matatías
10. Amós
11. Nahúm
12. Esli
13. Nagai
14. Maat
15. Matatías
16. Semei
17. Josec
18. Judá
19. Joanán
20. Resa
21. Zorobabel
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2ª Serie
22. Salatiel
23. Neri
24. Melqui
25. Adi
26. Cosam
27. Elmadan
28. Er
29. Jesús
30. Eliezer
31. Jorim
32. Matat
33. Leví
34. Simeón
35. Judá
36. José
37. Jonam
38. Eliaquim
39. Melea
40. Mena
41. Matata
42. Natán
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3ª Serie
43. David
44. Isaí
45. Obed
46. Booz
47. Sala
48. Naasón
49. Aminadab
50. Aram
51. Esrom
52. Fares
53. Judá
54. Jacob
55. Isaac
56. Abraham
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4ª Serie
57. Taré
58. Nacor
59. Serug
60. Ragau
61. Peleg
62. Heber
63. Sala
64. Cainán
65. Arfaxad
66. Sem
67. Noé
68. Lamec
69. Matusalén
70. Enoc
71. Jared
72. Mahalaleel
73. Cainán
74. Enós
75. Set
76. Adán
77. Dios
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De la estructura artificial de esta lista pueden
deducirse las siguientes peculiaridades: contiene once septénios de
nombres; tres septénios nos llevan de Jesús a la Cautividad; tres,
desde la cautividad al tiempo de David, dos, de David a Abraham, tres,
asimismo, desde el tiempo de Abraham a la creación de hombre. San
Lucas no llama
explícitamente la atención sobre la construcción
artificial de su lista, pero este silencio, no prueba que el número
repetitivo de nombres no sea intencional, al menos en la fuente del
Evangelista. En la genealogía de San Lucas, los nombres Isaí, Obed,
Booz, también cubren un periodo de 366 años; Aminadab, Aram, Esron
llenan un hueco de 430 (o 215) años, así que aquí se deben haber omitido
varios nombres. En la cuarta serie que da los nombres de patriarcas
del antediluviano y postdiluviano, Cainán se ha insertado según lectura
de la Septuaginta. El texto hebreo no contiene este nombre.
CONCORDANCIA
ENTRE SAN MATEO Y SAN MARCOS
La cuarta serie de la lista de San Lucas
cubre el período entre Abraham y la creación del hombre, San Mateo
no alcanza ese tiempo, así que no puede haber cuestión de concordancia.
La tercera serie de San Lucas concuerda nombre por nombre con la primera
de San Mateo, solamente el orden de los nombres está invertido. En
esta sección las genealogías, más que meramente en armonía están bastante
idénticas. En la primera y segunda serie, San Lucas presenta los descendientes
de David a través de su hijo Natán, mientras que San Mateo enumera,
en su segunda y tercera serie, a los descendientes de David, a través
de Salomón. Es verdad que el Primer Evangelio da sólo veintiocho nombres
para este período, contra los cuarenta y dos nombres del Tercer Evangelio,
pero no puede esperarse que dos líneas diferentes de descendientes,
deban mostrar el mismo número de vínculos para un período de mil años.
Resumiendo, desde el carácter inspirado de las fuentes, uno está dispuesto
considerar el número dado por el Tercer Evangelista, como más en armonía
con la extensión de tiempo, que el número del Primer Evangelio; pero
hemos señalado, que San Mateo omitió conscientemente varios nombres
en su lista genealógica, para reducirlos al múltiplo requerido de
siete.
EXCEPCIONES A LA
EXPLICACIÓN PRECEDENTE
Se proponen tres dificultades principales
contra la concordancia anterior de las genealogías: ¿Primera,
cómo pueden converger ellos en San José, si dan linajes diferentes de
la descendencia de David ? ¿Segunda,
cómo podemos considerarla para su convergencia en Salatiel y Zorobabel
? ¿Tercera, qué sabemos sobre la genealogía
de la Santa Virgen ?
Primera Dificultad
La convergencia de las dos líneas genealógicas distintas
en la persona de San José, se ha explicado de dos maneras:
La genealogía de San Mateo es, la de San José. La
de San Lucas, la de la Santa Virgen. Esta controversia implica que
la genealogía de San Lucas incluye, solo aparentemente, el nombre
de José. Esta basada en el texto griego recibido, on
(os enomizeto ouios Ioseph) tou Heli, "siendo el hijo de
Heli"( tal como se supuso, verdaderamente,
de José). Este paréntesis realmente elimina el nombre de José de la
genealogía de San Lucas, y hace a Cristo, por medio de la Santa Virgen,
directamente, hijo de Heli. Esta consideración es sostenida por una
tradición que designa al padre de la Virgen Bendita "Joaquín",
una variante de la forma: Eliacim, o su abreviación Eli: una variante
de Heli, la cual se encuentra en la genealogía del Tercer Evangelista.
Pero estas dos consideraciones ocultas del texto recibido y del nombre
tradicional del padre de María, que favorecen la visión de San Lucas
sobre la genealogía de la Santa Virgen, se contrapesan con dos consideraciones
similares que hacen que la lista de San Lucas termine con el nombre
de José. Primero, el texto griego preferido por los críticos textuales,
on ouios, hos enomizeto, Ioseph tou Heli,
leen "siendo hijo, tal como se supuso, de José, hijo de Heli", así el paréntesis anterior se vuelve menos probable.
Segundo, según Patrizi, la visión de San Lucas en la genealogía de
María empezó a ser defendida solamente hacia fines del decimoquinto
siglo por Annio de Viterbo, y tuvo seguidores en el decimosexto. San
Hilario menciona esta opinión, como adoptada por muchos, pero él la
rechaza (Mai, "Nov. Bibl, Patr"., t. I, 477). Puede
decirse con seguridad que la tradición patrística considera que la
lista de San Lucas, no representa la genealogía de la Santa Virgen.
Tanto, San Mateo, como San Lucas dan la genealogía
de San José, uno a través del linaje
de Salomón y el otro a través de Natán. ¿Pero cómo pueden converger
ambas líneas en San José? San Augustín sugirió que José, hijo de Jacob
y descendiente de David a través de Salomón, podría haber sido adoptado
por Heli y así, podría haber llegado a ser descendiente adoptivo de
David, a través de Natán. Pero Augustín fue el primero en abandonar
esta teoría después de conocer la explicación ofrecido por Julio el
Africano. Según éste, Estha se casó con Matán, un descendiente de David
a través de Salomón, y vino a ser la madre de Jacob. Después de la muerte
de Matán, ella tomó por segundo marido a Matat, un descendiente de David
a través de Natán, y por él vino a ser madre de Heli. Jacob y Heli fueron,
por consiguiente, hermanos uterinos. Heli se casó, pero murió sin descendencia;
por eso, su viuda vino a ser, por el levirato (Nota del traductor:
Levitario (del latín levir: cuñado). En la ley mosaica, obligación que
tenía el hermano del que moría sin hijos de casarse con la viuda), esposa
de Jacob, y dio a luz a José que fue hijo carnal de Jacob, pero hijo
legal de Heli, combinando así en su persona dos linajes de los descendientes
de David. La explicación parecerá más clara en el diagrama siguiente:
MATAT (2º marido de ESTHA) --- viuda de -----------------
MATHAN
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HELI ( dejó viuda sin hijos) --- después por levirato,
mujer de --- JACOB
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JOSÉ ( hijo de levirato) JOSÉ
Segunda Dificultad
La segunda dificultad alegada, contra la concordancia
entre las dos genealogías, se basa en la
aparición de los nombres Zorobabel y Salatiel en ambas listas;
aquí, nuevamente, dos linajes distintos descendientes de David parecen
converger. Y nuevamente, dos respuestas son posibles:
Se admite usualmente que los dos nombres en la lista
de San Mateo, son idénticos a los dos en la serie de San Lucas; pues
deben de haber vivido aproximadamente en la misma época, y siendo
nombres tan raros, sería extraño encontrarlos apareciendo al mismo
tiempo, en el mismo orden y en dos series genealógicas diferentes.
Pero dos matrimonios de levirato explicarán la dificultad. Melqui,
descendiente de David a través de Natán, puedo haber engendrado a
Neri por la viuda del padre de Jeconías; esto hizo hermanos uterinos
a Neri y a Jeconías. Jeconías puedo haber contraído, entonces, un
matrimonio levirato con la viuda del Neri sin hijos, y engendrar a
Salatiel que fue, por consiguiente, hijo levirático de Neri. Zorobabel
hijo de Salatiel engendró a Abiud; quien también pudo haber sido obligado
a pactar un matrimonio levirato con la viuda de un pariente legal
sin hijos, perteneciente a los descendientes de David a través de
Natán y haber engendrado a Reza y así, continuar legalmente el linaje
de Natán.
Una solución más simple de la dificultad se obtiene,
si no admitimos que: el Salatiel y el Zorobabel que aparecen en la
genealogía de San Mateo son idénticos a aquéllos de San Lucas y que
las pruebas anteriores de su identidad
son convincentes. Si Salatiel y Zorobabel se distinguieran
en absoluto entre los descendientes de Salomón, ¿no sería asombroso
que aproximadamente al mismo tiempo, dos miembros de los descendientes
de Natán, deban ser llamados así, después?. El lector observará que
solamente sugerimos posibles respuestas a la dificultad. Con tal que
éstas posibilidades puedan señalarse, nuestros oponentes no tienen
ningún derecho para negar, que puedan armonizarse las genealogías
que se encuentran en el Primer y Tercer Evangelio.
Tercera Dificultad
¿Cómo puede llamarse a Jesús Cristo " hijo de
David", si la Virgen Santa no es una hija de David?.
Si en virtud del matrimonio de José con María, Jesús
pudo llamarse hijo de José, por la misma razón pudo llamarse "hijo
de David" (San Agustín, Sobre
la Concordancia de los Evangelios, II, i, 2).
La tradición nos dice también que María fue descendiente
de David. Según Números 36:6-12, solo una hija tenía que casarse en
su propia familia, para afianzar el derecho de herencia. Después de
San Justino (Adv. Tryph. 100) y San Ignacio (Carta a los Efesios 18), los Padres generalmente
estuvieron de acuerdo en mantener la descendencia Davídica de María,
conociendo esto por tradición oral o lo dedujeron de la Escritura,
ej. Romanos 1:3; II Timoteo 2:8. San Juan Damasceno (Del fid. Orth, IV, 14) expone que el bisabuelo de María, cestero,
fue un hermano de Matat, que su abuelo, vendedor de cestas, fue primo de Heli y que su padre Joaquín, primo
de José, hijo levirato de Heli. Aquí Matat ha sido sustituido por
Melqui, puesto que el texto usado por San Juan Damasceno, Julio el Africano, San Ireneo, San Ambrosio, y San Gregorio
de Naziano omite las dos generaciones que separan a Heli de Melqui.
De todos modos, la tradición presenta a la Santa Virgen como descendiente
de David, a través de Natán.
KNABENBAUER
en HAGEN, Lexicon Biblicum (París, 1907), II, 389 sq.; PRAT en Dictionnaire
de la Bible (París, 1903), III, 166 sqq. La pregunta también se trata
en las recientes Vidas de Cristo de FOUARD, DIDON, GRIMM, etc. El lector
encontrará el asunto también tratado en los comentarios sobre el Evangelio
de San Mateo o San Lucas, ej. KNABENBAUER, SCHANZ, FILION, MACEVILLY,
etc. DANKO, Historia revelationis divinae Novi Testamenti (Viena, 1867),
180-192, ofrece todas las publicaciones principales sobre la cuestión,
hasta 1865.
A.J. MAAS
Transcrito por Thomas M. Barrett
Dedicado a Ann Kracke
Traducido por José Luis Anastasio