Predicador y escritor
devoto, nació el 28 de junio de 1814 en Calverley, Yorkshire, Inglaterra,
y murió el 26 de septiembre de 1863 en Londres. Luego de cinco años en la escuela Harrow se
matriculó en Balliol en 1832, convirtiéndose en discípulo del University
College, y en socio del mismo en 1837.
Descendiente de hugonote, Faber se debatió en sus días universitarios
entre una tendencia al Calvinismo, en cuanto a su beatitud
individual, y la teoría de la Iglesia en ese entonces defendida por
Newman. Con el tiempo triunfó la última tendencia,
y Faber se volvió abiertamente hacia el movimiento Tractario, colaborando
con la traducción de los trabajos de los Padres que en ese momento
se desarrollaban.
Recibió la ordenación
Anglicana en 1839 y trabajó como tutor hasta que, en 1843, fue designado
Rector de Elton, Northamptonshire.
Durante los años 1839-1843 Faber hizo dos viajes continentales,
y sus cartas dan una sorprendente descripción poética de los sitios
que visitó; las cuales resplandecen con entusiasmo por los ritos y
la devoción Católica. A su regreso a Elton en 1844, estableció la
práctica de las confesiones, predicada por la doctrina católica, y
escribió la vida de San Wilfredo, defendiendo abiertamente el derecho
y la supremacía de Roma.
En octubre de 1845,
Newman fue aceptado por la Iglesia en Littlemore; en noviembre, Faber
también fue aceptado por el Obispo Waring, en Northampton. En 1846, Faber estableció una comunidad religiosa,
la de los Hermanos de la Voluntad de Dios o Wilfridos,
como eran llamados por San Wilfredo, su patrón, en Cotton Hall, cerca
de Cheadle, Staffordshire, regalo del Conde de Shrewsbury.
En 1847, Faber fue ordenado sacerdote y con su comunidad de
feligreses, ahora de 40 miembros, convirtió a toda la parroquia, con
excepción del párroco, del responsable del mantenimiento doméstico
de la iglesia y de dos borrachos.
En 1848, Newman
llegó de Roma con su nueva congregación de la Oratoria de San Felipe
Neri, y se estableció en Old Oscott, Birmingham, después renombrada
Maryvale. Con singular desinterés y por decisión propia,
Faber se colocó ante Newman como un simple novicio, acogiendo a todo
aquel que quisiera seguir su ejemplo.
En 1849 Newman lo envió a fundar el Oratorio en la calle Rey
Guillermo, en Londres, donde fue designado superior.
Allí, en la pobre capilla, que antes había sido taberna, Faber
sentó las bases de su futuro trabajo.
Escuelas para pobres, servicios nocturnos y sermones con himnos
y procesiones del Santísimo Sacramento, hasta entonces desconocido,
formaron sus principales características.
El himno de Faber,
compuesto especialmente para ese servicio, mostraba una combinación
de cabal doctrina teológica, ferviente devoción, ritmo musical y un
verdadero talento poético. Como
predicador, fue notable por su entrega, delicadeza de expresión, ausencia
de gesticulación y fuerza sobresaliente para la exhortación personal.
En 1847, Faber comenzó
la publicación de Vidas de Santos Modernos, no como biografías,
sino como muestra del crecimiento de la santidad alcanzada bajo la
acción de la gracia y la perfección sobrenatural.
La serie de cuarenta y nueve vidas, que le requirió bastante
tiempo, y después alguna oposición, obtuvo una total aceptación.
Su conocimiento
de la vida espiritual y el alcance de sus lecturas sobre teología
y ascetismo se evidencian en los ocho trabajos que vienen de su pluma:
Todo por Jesús, 1853; Crecer en Santidad,
1854; El Bendito Sacramento, 1855; El Creador y
la Criatura, 1858; El Pie en la Cruz, 1858; Conferencias
Espirituales, 1859; La Preciosa Sangre, 1860; Belén,
1860.
Muchas de las traducciones
de estos trabajos, su circulación mantenida por más de cincuenta años,
y las constantes citas que de estos hacen escritores espirituales,
han elevado a su autor al rango de maestro en teología mística. También escribió dos volúmenes de Notas
sobre Temas Doctrinales (1866), en el que esboza varios sermones
y los proyectos de dos trabajos, Calvario y El Santo
Fantasma. Un volumen de poemas, ensayos varios y otros
trabajos menores son de su pluma también.
La fascinación y gracia de su presencia dieron atractivo a
su personalidad, mientras que, como confesor, su simpatía con las
almas atribuladas, su espiritual perspicacia y su sobrenatural desprendimiento
material, dieron a sus consejos una fuerza y peculiaridad de por vida.
El Oratorio fue
mudado en 1854 a South Kensington, donde Faber pasó los últimos nueve
años de su vida, ocupado, principalmente, en inculcar a su comunidad
la estricta observancia del Instituto San Felipe, convencido como
estaba de que la fidelidad al modelo de Roma era su principio vital. Los sacramentos, oraciones, incluyendo la ejecución reverente de
las funciones eclesiásticas, y la diaria Palabra de Dios,
fueron las armas de San Felipe, y Faber nunca se comprometería con
otro trabajo externo, aunque fuera bueno.
Su inquebrantable lealtad a la Santa Sede fue su lema, y la
devoción por la Madre de Dios fue para él la salvaguarda de
la fe y la fuente y apoyo de la auténtica piedad.
BOWDEN,
The Life and Letters of Frederick William Faber, 2nd ed. (London,
1888); FABER, A Brief Sketch of the Early Life of F. W. Faber
(London, 1869); Civilta Cattolica (Rome, 3 and 13 Aug., 1872),
tr. (London, 1872); Catholic World, X, 145; III, 287; GILLOW,
Bibl. Dict. of Eng. Cath., II, 207-219.
HENRY
S. BOWDEN
Transcrito por WG Kofron
Con nuestro agradecimiento a la Iglesia de St. Mary, Akron, Ohio
Traducido por Katty
Salerno