Emperador de oriente, nació en Panonia (ahora Hungría) alrededor
del año 328; murió cerca de Adrianopla, en Tracia, en Agosto de
378. Se sabe poco acerca
de su origen, el cual, a pesar del nombre gentil romano adoptado
por él junto con su hermano, Valentiniano, el Emperador de Occidente,
es muy probablemente bárbaro. Su elevación al trono en 364 se debió al favor
de Valentiniano. Sin embargo,
Valens, pronto demostró un cierto grado de habilidad militar, así
como una crueldad bárbara, al tratar con Procopio, quien alegando
que su título había sido conferido por el Emperador Julián, arrebató
el trono. Habiendo derrotado y capturado a Procopio,
Valens mandó que las piernas de su rival fueran atadas a dos brinzales
doblados y atados, que al ser soltadas hacían que el cuerpo de la
víctima fuera destrozado. Este
emperador era pagano al tiempo de su elevación y fue bautizado alrededor
del año 367 por Exodius, el Patriarca Ario de Constantinopla. Su
necesaria ignorancia acerca de los fundamentos de la Cristiandad,
aunque dadas las circunstancias le exime de alguna culpa, no disculpa
su persecución de los Católicos Orientales desde aproximadamente
el año 369 hasta el fin de su reinado. El ejemplo más infame de esto fue el caso de
los santos Urbano, Teodoro y otros eclesiásticos, sumando ochenta,
cuyo martirio se conmemora el 5 de septiembre.
Esta compañía de obispos y sacerdotes, que llegó a Constantinopla
en 370 a pedir la libertad de culto Católico, fue embarcada en una
nave por orden del Emperador hacia la costa de Bithynia; al aproximarse
a la costa, la tripulación, todavía actuando bajo instrucciones
imperiales, prendió fuego a la nave y la abandonó, para que perecieran
San Urbano y sus acompañantes.
Con esta ferocidad, Valens también evidenció los
crudos instintos supersticiosos de los salvajes.
En un viaje a través de Capadocia, visitó en Cesárea a San
Basilio el Grande (q.v.) a quien intentó llevar al exilio como un
feo conspicuo del Arrianismo; pero al caer enfermo el hijo del emperador,
el obispo fue llamado para ayudarle a restaurar la salud.
Este Basilio consintió en intentarlo, bajo la condición de
que el hijo debía ser bautizado como Católico.
En el hecho, un Ario llevó a cabo el rito, el niño murió
y el santo escapó del exilio con que había sido amenazado.
En el año 347, en Antioquia, hubo una curiosa anticipación
del moderno invocación a los espíritus: al pedírsele
a un espíritu que deletreara el nombre de quien había de suceder
a Valens, supuestamente arrojó las letras griegas THETA-ETA-OMNICRON-DELTA,
que son las letras con las que inicia el nombre Theodorus. Las vidas de Theodorus, un oficial de la corte
imperial, y de aquellos que habían preparado su manifestación fueron
tomadas, aunque puede ser que el espíritu quería indicar Theodosius.
A lo largo de su reinado, Valens tuvo que defender
sus fronteras contra enemigos formidables.
De 367 hasta 369 los godos pelearon contra las fuerzas imperiales,
hasta que se logró un acuerdo que fijaba el Danubio como la frontera
sur de sus asentamientos. Las
frecuentes incursiones de los isauros exigieron su atención. En 373, Sapor (Shapur) II, Rey de Persia, habiendo invadido Armenia,
fue retrocedido más allá del Tigris.
Mientras tanto, los hunos y los alanos presionaban la retaguardia
de los godos al norte del Danubio.
En 376 los últimos obtuvieron permiso para asentarse al sur
del río como colonos pacíficos, sin armas; pero cuando los comisionados
imperiales abusaron de su autoridad para someter a los extranjeros,
éstos se volvieron exasperados contra ellos, haciendo causa común
con sus hermanos bárbaros de quienes recientemente se habían separado.
Los hunos, alanos, y godos bajo el liderazgo de Fridigern
fueron sorprendidos y vencidos en 378 por Sebastián, el general
imperial, y Valens mismo salió de su capital para terminar la conquista
antes de que su sobrino Graciano, quien había sucedido a Valentiniano,
pudiera alcanzar al enemigo. Cuando
el emperador estaba saliendo de Constantinopla, un monje profetizó
abiertamente su rápida muerte.
Valens ordenó que el profeta del mal fuera aprisionado a
su regreso a Tracia. Pero
el emperador nunca regresó. Vencido
por los bárbaros cerca de Adrianopla, se refugió en una casa campestre
y murió en la conflagración en la cual los godos o sus aliados sin
saberlo vengaron la muerte de San Urbano y de sus acompañantes.
(Vea
también ARRIANISMO; ATHANASIUS, SAN; MELITIUS DE ANTIOQUIA)SAN
BASILIO, Epístola en P.G., XXII; DE BROGLIE, La Iglesia y el Imperio
Romano: GIBSON, Declinación y Caída del Imperio Romano (Londres,
1896); NEWMAN, Los Arios en el Siglo IV.
E. MACPHERSON
Transcrito por Thomas M. Barrett
Traducido por Lucía Lessan
Dedicado a los mártires del
siglo IV