Los efectos que sobre el sistema humano producen el abstenerse de comer
carne y otros alimentos se dividen, tanto natural como lógicamente,
en dos clases:
· Efectos debidos a la abstinencia total (en
otras palabras: el vegetarianismo); y
· Efectos debido a la abstinencia parcial o periódica,
como la que ordena la Iglesia Católica.
Estas abstinencias comprenden la observancia de pescado de los viernes
(Nota del traductor: Para los católicos la abstinencia comúnmente
se refiere a no comer carnes en ciertos días. Por siglos, la Iglesia
ha mantenido la obligación de abstinencia de carne todos los viernes
(día penitencial por ser día de la Pasión del Señor).
La obligación no se ha quitado como muchos creen. El derecho canónico
actual de 1983 mantiene en vigor esa antigua costumbre: el canon 1251
establece: “Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad,
debe guardarse la abstinencia de carne o de otro alimento que haya determinado
la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el Miércoles
de Ceniza y el Viernes Santo. Código de Derecho Canónico,
BAC, Madrid, 1995.), los ayunos antes de las fiestas, los cuarenta días
de la Cuaresma (Nota del traductor: En la actualidad, la Abstinencia –es
decir, el no comer carne–, se debe de observar en los días
establecidos por el Código de Derecho Canónico de 1983.
Ver Libro IV, De la función de santificar de la Iglesia, Parte
III – De los lugares y tiempos sagrados; Título II –
De los tiempos sagrados; Capítulo II, De los días de penitencia,
cánones: 1249 a 1253), y los Días de Ascuas (Nota del traductor:
Días de Ascuas, en la Iglesia Occidental, fueron tradicionalmente
el miércoles, viernes y sábado que seguían al primer
domingo de la Cuaresma, a Pentecostés, al 14 de septiembre (Exaltación
de la Santa Cruz), y al 13 de diciembre (Santa Lucía). Eran días
de ayuno para santificar la estación, y los sábados de Ascuas
se consideraban apropiados para las ordenaciones. Los Días de Ascuas
son muy antiguos y su origen es incierto. En la actualidad estas fechas
son establecidas por las jerarquías nacionales más que por
la Iglesia Romana Universal, y frecuentemente se les conoce como “los
días de la oración por la paz”. (Traducido de http://www.factmonster.com/encyclopedia.html).
En el Código de Derecho Canónico de 1917, en los cánones
1250 a 1254, se establecía que la abstinencia debía observarse,
además de todos los viernes del año, el miércoles
de Ceniza, los viernes y sábados de Cuaresma, y los tres días
de las Cuatro Témporas, las vigilias de Pentecostés, de
la Asunción de la Madre de Dios, de la fiesta de Todos los Santos
y de la Natividad del Señor (1252, BAC, 1952). Esto fue abolido
por actual Código de 1983).
Nos vamos a referir en este artículo a la abstinencia parcial.
Fisiológicamente, el hombre es un animal omnívoro, tal como
lo evidencia la estructura y la nomenclatura de sus dientes; y una dieta
mixta en la que la carne constituye una parte importante, parecería
ser el requerimiento natural para una entidad tan fisio-anatómicamente
compleja. La corroboración adicional de este concepto es aportada
por las investigaciones de la química fisiológica, con el
descubrimiento de elementos producidos en diferentes puntos del tracto
digestivo, cuyas funciones es el de peptonizar (Nota del traductor: Acción
de la pepsina contenida en el jugo gástrico, por la que las proteínas
se transforman en peptonas. Diccionario de la Lengua Española,
21 Ed., Real Academia Española, 2001) los alimentos lácteos,
emulsionar las grasas y los aceites, destruir el aislante de las fibras
musculares, y preparar las nucleínas para la absorción y
la nutrición. Aceptando entonces que la carne en alguna forma es
necesaria para la raza humana, ¿cuáles son los efectos físicos
de la abstinencia parcial?
Estos efectos son tan numerosos y diferentes como las causas. Primero,
la historia familiar del individuo (enfermedades o tendencias heredadas
o adquiridas); en segundo lugar, la edad; en tercer lugar, la historia
personal del individuo (enfermedades heredadas o adquiridas), la alimentación
infantil natural o artificial; cuarto, la educación y el medio
ambiente; quinto, las condiciones climáticas; sexto, la ocupación
y sus efectos sobre la condición física y mental de la persona;
séptimo, el status præsens, y, por último, pero realmente
la causa más importante de todas, el elemento indefinible pero
muy tangible que podemos llamar la ecuación personal de cada individuo.
Otros factores que debemos considerar son:
· Que las mujeres toleran la Abstinencia mejor
que los hombres porque, como regla general, ellas tienen un mayor desarrollo
graso y un menor desarrollo muscular;
· Que en la edad madura la deprivación
de comida se tolera mejor que entre los jóvenes o que entre los
ancianos;
· Que deben de considerarse temas importantes
de investigación en relación con la Abstinencia: una atmósfera
muy húmeda, los extremos de calor y frío, un ambiente antihigiénico
(prisiones, fábricas, etc.), una alimentación insuficiente
e impropia, el embarazo, el alcoholismo, la decadencia física y
mental prematuras debido al stress y a las tensiones de la vida moderna.
La Iglesia, en base al conocimiento científico y a las pruebas
actuales, ha tomado las consideraciones anteriores de una forma muy sabia
para poder establecer sus leyes respecto a la Abstinencia, para que no
exista el más ligero peligro de malestares físicos para
quienes las aplican. Por el contrario, se ha demostrado abundantemente
de parte de las autoridades científicas, que la Abstinencia temporal
de alimentos sólidos, particularmente carne, en los que existe
una gran proporción de material de descarte, y por consiguiente
un uso aumentado de los órganos de excreción como pulmones,
hígado y riñones, es altamente deseable en todas las personas,
pero en forma particular para aquellas que sufren de enfermedades infecciosas
agudas y de enfermedades inflamatorias (Nota del traductor: Un incremento
de la ingesta grasa y una disminución del consumo de carbohidratos,
una disminución de la actividad física que lleva a la obesidad
y a una excesiva ingesta de sal, caracterizan la nutrición que
se está dando en muchos países en desarrollo. Drewnowski
A, Popkin BM. A dietary intervention trial for nutritional management
of cardiovascular risk factors. Nutr. Rev. 1997; 55:3–4. Este
fragmento del artículo médico citado, nos muestra las causas
de los padecimientos modernos debidos a una dieta mal balanceada).
Aquellos que llevan una vida físicamente activa, como los obreros,
parece ser que necesitan más alimentos de origen animal en forma
continua y sienten una supresión temporal en una forma más
aguda que los sedentarios. He aquí otra vez, la importancia de
la ecuación personal. La historia de la humanidad parece demostrar
que mientras que las naciones comedoras de carne han mostrado ser poderosas,
agresivas y sanguinarias (comprobando el tipo de alimentación que
tenían), aún así han sido conservadoras, prolíficas
y fuertes contribuyentes de las artes y las ciencias y, en fin, sostenedores
de la libertad y de la moralidad religiosa y civil. El tema de la nutrición
que surgió como resultado de la Guerra ruso-japonesa, no significa
nada como base de comparación. Algo muy bien comprobado es el hecho
de se han peleado, se han perdido y se han ganado batallas, tanto por
hombres que carecían de alimentos como por hombres que sí
los tenían. Las guerras y sus eventualidades dependen no tanto
de los alimentos como de las condiciones civiles, religiosas y político-económicas.
El mundo medico y científico de hoy parece estar bien satisfecho
de que:
· Mientras que el hombre es omnívoro,
el individuo promedio consume mucho alimento de origen animal, particularmente
en los grandes centros poblacionales.
· Que debido a esos grandes consumos de alimentos,
lo que representa un alto grado de desperdicio en forma desproporcionada
respecto a su valor nutricional, los órganos vitales se sobrecargan
en su función excretora y como consecuencia, la vida humana y su
utilidad, se acorta.
· Que esta ingesta excesiva de alimentos animales
en cierta manera está estrechamente relacionada con el fuerte incremento
de enfermedades como el cáncer (Nota del traductor: La carne procesada
o roja, dependiendo del estudio, ha sido relacionada al desarrollo de
cáncer de colon y recto en tres estudios incluyendo el Iowa
Women's Health Study hecho en 35,215 mujeres americanas, un estudio
de Holanda en 120,852 hombres y mujeres, y en un estudio más pequeño
hecho en 47,949 hombres americanos. Abeloff: Clinical Oncology, 2nd
ed., Copyright © 2000 Churchill Livingstone, Inc.).
· Que la sobre alimentación, particularmente
debida a alimentos cárnicos, junto a una falta de ejercicio muscular,
tiene mucho que ver con el llamado “suicidio de raza”. Esto
último surge de la analogía entre los procesos reproductivos
humano y animal. Una rica y excesiva comida, combinada con inactividad
física tiende a reemplazar (por un proceso degenerativo) las fibras
musculares de los órganos reproductivos con células grasas,
y por lo tanto hacer que estos órganos sean estériles o
incapaces de llevar un embarazo a término.
YARRELL in HARVEY, The Sea Side Book (1857),
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J.N. BUTLER
Transcrito por las Monjas de Clausura Dominicas del Monasterio del Niño
Jesús, Lufkin, Texas.
Dedicado al incremento de vocaciones para la vida religiosa.
Traducido y actualizado por Dr. Raúl Toledo, El Salvador