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Cardenal alemán, filósofo, y administrador, n. en Cues en la
Mosela, en la arquidiócesis de Trier, 1400 o 1401; m. en Umbría,
el once de agosto de 1464. Su padre, Johann Cryfts (Krebs), un naviero rico
(‘nauta’, no un “pobre pescador”), murió en 1450
o 1451, y su madre, Catarina Roemers, en 1427. La leyenda de que Nicolás
huyó dónde el Conde Ulrich de Mandersheid del maltrato de su padre
está dudosamente documentado por Hartzheim (Vita N. de Cusa, Trier, 1730),
y nunca ha sido probado. De su educación temprana en una escuela en Deventer
nada es sabido; pero en 1416 fue matriculado en la Universidad de Heidelberg,
por el rector Nicolás de Bettenberg, como "Nicholaus Cancer de Coesze,
clericus Treverensis diocesis". Un año más tarde, 1417, partió
a Padua, donde se graduó, en 1423, como doctor en ley canónica
(decretorum doctor) bajo el renombrado Giuliano Cesarini.
Se dice que en años posteriores, se le homenajeó con un doctorado
en ley civil por la Universidad de Bolonia. En Padua se hizo amigo de Paolo
Toscanelli, quien después sería un reconocido médico y
científico. Nicolás estudió latín, griego, hebreo,
y, años más tarde, árabe, aunque, como su amigo Juan Andreæ,
obispo de Aleria, testifica, y como parece desde el estilo de sus escritos,
no fue un amante de la retórica o la poética. Que la pérdida
de un juicio en Mainz hubiera decidido su elección por el estado eclesiástico
no se sostiene de su anterior carrera. Ayudado por el arzobispo de Trier, se
matriculó en la Universidad de Colonia, para teología, bajo el
rectorado de Petrus von Weiler, en 1425. Su identidad con el "Nicolaus
Trevirensis", quien es mencionado como secretario del Cardenal Orsini,
y delegado papal en Alemania en 1426, no es certera. Después de 1428,
beneficios en Coblenz, Oberwesel, Münstermaifeld, Dypurgh, St. Wendel,
y Liège descendieron sobre él, sucesiva o simultáneamente.
Su carrera pública empezó en 1421, en el Concilio de Basle, el
cuál abrió bajo la presidencia de su otrora profesor, Giuliano
Cesarini. La causa del Conde Ulrich de Manderscheid, que defendía, se
perdió y las transacciones con los bohemios, en los cuales se representaba
la nación alemana, resultaron sin fruto. Sus principales esfuerzos en
el concilio eran por la reforma del calendario y por la unidad, política
y religiosa, de la cristiandad. En 1437 la minoría ortodoxa lo mandó
dónde Eugenio IV, a quién enormemente apoyó. El Papa le
confió una misión a Constantinopla, donde, en el curso de dos
meses, además de descubrir manuscritos griegos de San Basilio y San Juan
Damasceno, se ganó para el Concilio de Florencia al emperador, al patriarca
y a veintiocho arzobispos. Tras reportar el resultado de sus misiones al Papa
en Ferrara, en 1438, fue instituido delegado papal para apoyar la causa de Eugenio
IV. Así lo hizo ante la legislación de Mainz (1441), Frankfurt
(1442), Nuremberg (1444), otra vez de Frankfurt (1446), e incluso ante la corte
de Carlos VII de Francia, con tal fuerza que Æneas Sylvius lo llamó
el Hércules de los eugenianos. Como recompensa, Eugenio IV lo nominó
cardinal; pero Nicolás declinó a la dignidad. Se necesitó
de una orden del siguiente Papa, Nicolás V, para traerlo a Roma para
la aceptación de este honor. En 1449 fue proclamado sacerdote-cardenal
por el título de San Pedro ad Vincula.
Su nueva dignidad estaba llena de labores y cruces. La diócesis de Brixen,
la sede de la cual estaba vacante, necesitaba un reformador. El cardenal de
Cusa fue elegido (1450), pero, dada la oposición de la división
y de Sigmund, duque de Austria y conde de Tyrol, no pudo tomar posesión
de la sede hasta dos años después. Mientras tanto el cardenal
fue enviado por Nicolás V, como delegado papal, al norte de Alemania
y los Países Bajos. Debía predicar la indulgencia del Júbilo
y promover la cruzada contra los turcos; visitar, reformar y corregir parroquias,
monasterios, hospitales; urgir a los husitas a reunirse con la Iglesia; acabar
con las disensiones entre el duque de Cleve y el arzobispo de Colonia; y tratar
con el duque de Burgundia con un enfoque de paz entre Inglaterra y Francia.
Cruzó el Brenner en enero de 1451, sostuvo un sínodo provincial
en Salzburgo, uno en Bamberg, visitó Viena, Munich, Ratisbon y Nuremberg,
presidió sobre la división benedictino a en Würzburg, y reformó
los monasterios en las diócesis de Erfurt, Thuringia, Magdeburg, Hildesheim,
y Minden. A través de los Países Bajos fue acompañado por
su amigo Daniel el Cartusano.
En 1452 concluyó sus visitas sosteniendo un sínodo provincial
en Colonia. En todos lados, de acuerdo con Abbot Trithemius, hubo aparecido
como un ángel de luz y paz, pero no lo habría de ser en su propia
diócesis. Los problemas empezaron con las clarisas mendicantes de Brixen
y las monjas benedictinas de Sonnenburgo, quienes necesitaban reformarse, pero
fueron protegidas por el duque Sigmund. El cardenal tuvo que tomar refugió
en el fuerte de Andraz, en Buchenstein, y finalmente, mediante una autoridad
especial recibirá por Pío II, pronunció un interdicto contra
la nobleza del condado de Tyrol. En 1460 el duque lo hizo prisionero en Burneck
y extorsionó desde él un tratado infavorable contra el obispado.
Nicolás huyó adonde el Papa Pío II, quien excomulgó
al duque y promulgó un interdicto en la diócesis, para ser aplicado
por el arzobispo de Salzburgo. Pero el duque, hombre inmoral, y, más
allá, instigado por el humanista antipapal Heimburg, desafió al
Papa y apeló a un concilio general. Fue necesaria las fuerte influencia
del emperador, Federico III, para hacerlo finalmente (1464) someterse a la Iglesia.
Esto ocurrió algunos días después de la muerte del cardenal.
El arrojo de los doce años de lucha documentado por Jäger y, después
de él por Prantl, es injusto para el "reformador extranjero"
(ver Pastor, op. cit. infra, II). El cardenal, quien había acompañado
a Pío II a la flota veneciana en Ancona, fue enviado por el Papa a Leghorn
para animar a los cruzados genoeses, pero en el camino sucumbió a una
enfermedad, resultado de su maltrato en manos de Sigmund, de la cual nunca se
hubo de recuperar completamente. Murió en Todi, en presencia de sus amigos,
el médico Toscanelli y el obispo Juan Andreæ.
El cuerpo del cardenal de Cusa descansa en su propia iglesia titular en Roma,
debajo de una efigie su labrada en relieve, pero su corazón está
depositado ante un altar en el hospital de Cues. Este hospital fue la propia
fundación del cardenal. Mediante arreglo mutuo con su hermana clara y
su hermano Juan, toda su herencia fue la base de esta fundación, y por
la última voluntad del cardenal su servicio de altar, su librería
de manuscritos, y aparatos científicos fueron añadidos a ella.
Los masivos edificios con capilla, claustro, y refectorio, los cuales fueron
erigidos entre 1451-56, sobreviven al día de hoy, y sirven para su propósito
original como hogar para treinta y tres hombres ancianos, el honor de los treinta
y tres años de vida terrenal de Cristo. Otra ahora del cardenal fue una
residencia en Deventer, llamada la Bursa Cusana, donde veinte estudiantes clérigos
pobres por debían ser mantenidos. Entre la herencia, una suma de doscientos
sesenta ducados fueron dejados para Santa María dell' Anima en Roma,
para una enfermería. En los archivos de esta institución se encuentran
los originales documentos de la última voluntad del cardenal.
Los escritos del cardenal Nicolás puede ser clasificados bajo cuatro
encabezados: (1) escritos jurídicos: "De concordantia catholica"
y "De auctoritate præsidendi in concilio generali" (1432-35),
ambos escritos con ocasión del concilio de Basle. La superioridad de
los concilios generales sobre el Papa se mantiene, aunque, cuando la mayoría
de la asamblea arrastrada por estos escritos elaboró conclusiones poco
favorables al Papa Eugenio, el autor parece haber cambiado su perspectiva, como
parece por su acción después de 1437. Las reformas políticas
propuestas fueron hábilmente utilizadas por Görres en 1814. (2)
En sus escritos filosóficos, compuestos después de 1439, hace
a un lado la definición y los métodos de la "secta aristotélica"
y los replaza por profundas especulaciones y formas místicas propias.
El mejor conocido es su primer tratado, "De docta ignorantia" (1439-
40), acerca de la infinitud y finitud. La teoría del conocimiento es
críticamente examinada en su tratado "De conjecturis" (1440-44)
y especialmente en el "Compendium" (1464). En su cosmología
llama al creador el Possest (posse-est, el posible-actual), aludiendo al argumento:
Dios es posible, por lo tanto es actual. Su microcosmos en las cosas creadas
a venido a ser similar con las monadas y la emanación de Leibniz. (3)
los tratados teológicos son dogmáticos, ascéticos y místicos.
"De cribratione alchorani" (1460) fue resultado de su visita a Constantinopla,
y fue escrito para la conversión de los mahometanos. Para los fieles
fueron escritos: "De quærendo Deum" (1445), "De filiatione
Dei" (1445), "De visione Dei" (1453), "Excitationum libri
X" (1431-64), y otros. El tema favorito de su especulación mística
fue la Trinidad. Su concepto de Dios ha sido muy discutido, e incluso ha sido
llamado panteísta. El contexto de sus escritos prueba, sin embargo, que
todos ellos son estrictamente cristianos. Scharpff llama a esta teología
Tomás de Kempis en términos filosóficos. (4) Los escritos
científicos consisten en una docena de tratados, mayormente cortos, entre
los cuales el "Reparatio Calendarii" (1436), con una corrección
de las tablas alfonsinas, es el más importante. (Con respecto a su contenido
y resultados, véase LILIUS, ALOISIOS.) Los tratados matemáticos
cortos son examinados por Kästner en su "Historia de las matemáticas",
II. Entre ellos hay un clamor por la exacta cuadratura del círculo, que
fue refutada por Regiomontanus. (véase MÜLLER (REGIOMONTANUS), JOHANN)
Los puntos de vista astronómicos del cardenal están esparcidos
a lo largo de sus tratados filosóficos. Evidencian completa independencia
de las doctrinas tradicionales, aunque están basados en simbolismo de
los números, en combinaciones de letras, y en especulaciones abstractas
en vez de observación. La tiene su estrella como otras estrellas, no
es el centro del universo, no está en descanso, ni están sus polos
fijos. Los cuerpos celestiales no son estrictamente esféricos, ni son
sus órbitas circulares. La diferencia entre la teoría y la apariencia
es explicada por el movimiento relativo. Si Copérnico hubiera estado
al tanto de estas aseveraciones probablemente habría sido animado por
ellas para publicar su propio trabajo. Las ediciones completas de las obras
de Nicolás de cosa son: Incunabula (antes de 1476) en dos volúmenes,
incompleta; París (1514) en tres volúmenes; Basle (1565), en tres
volúmenes.
DÜX, Der deutsche Kardinal Nikolaus von Cusa und die Kirche
seiner Zeit (Ratisbon, 1847); CLEMENS, Giordano Bruno u. Nikolaus von Cusa (Bonn,
1847); ZIMMERMANN, Der Kardinal N. C. als Vorläufer Leibnizens in Sitzungsber.
Phil. Kl., VIII (Vienna, 1852); JÄGER, Der Streit des Kardinals N. v. C.
(Innsbruck, 1861); HEFELE, Conciliengeschichte, VII (Freiburg, 1869); SCHARPFF,
Der Kardinal u. Bischof N. v. C. (Tübingen, 1871); GRUBE in Hist. Jahrb.
d. Görres-Gesellschaft, I (1880), Die Legationsreise ; UEBINGER, Philosophie
d. N. C. (Würzburg, 1880), dissert.; IDEM, in Hist. Jahrb. d. Görres-Ges.,
VIII (1887), Kardinallegat N. v. C.; IDEM, ibid., XIV (1893), Zur Lebensgesch.
des N. C.; IDEM, Die Gotteslehre des N. C. (Münster and Paderborn, 1888);
BIRK in Theol. Quartalschr., LXXIV (Tübingen, 1892); JANSSEN, Geschichte
des deutschen Volkes, I (Freiburg, 1897), 3-6, tr. CHRISTIE (London and St.
Louis, 1908); PASTOR, Geschichte der Päpste, II (Freiburg, 1904), tr. ANTROBUS
(St. Louis, 1902); MARX, Verzeichniss der Handschr. des Hospitals zu Cues (Trier,
1905); IDEM, Geschichte des Armen-Hospitale … zu Cues (Trier, 1907); VALOIS,
Le Crise religieuse du XVe siècle (Paris, 1909).
J.G. HAGEN
Transcrito por WGKofron
Con agradecimiento al Fr. John Hilkert y a la iglesia de St. Mary, Akron, Ohio
Traducido por Mauricio Villaseñor Terán
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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