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Jesuita francés, nació en Neuville-sur-l’Escaut (Nord),
el 28 de junio de 1810; murió en Lille, el 7 de julio de 1891. Inició
sus estudios con los Hermanos de la Doctrina Cristiana y asistió luego
al seminario preparatorio en Cambrai, donde terminó sus estudios secundarios.
En 1833 se le nombró profesor de retórica, recibió las
órdenes menores y el diaconado, e ingresó en 1837 a la Compañía
de Jesús. Inició su noviciado en Tronchiennes, Bélgica,
lo continuó en Saint-Acheul y lo concluyó en Brugelettes, donde
estudió ciencias y filosofía. Con los estudios de teología
terminados en Lovaina, fue ordenado en 1842 y regresó a Brugelettes a
enseñar retórica y filosofía. Sus primeros discursos cuaresmales,
predicados en Ath, particularmente uno sobre el verdadero patriotismo, pronto
le ganaron su reputación de elocuencia.
Enviado a Amiens en 1850, introdujo la enseñanza de retórica
en el College de la Providence, más la predicación durante el
adviento y la cuaresma, en la catedral. Conforme sus cualidades oratoriales
se hicieron más evidentes, se le llamó a París. Predicó
primero en Santo Tomás de Aquino en 1851, y en 1852, los sermones cuaresmales
en Saint-Germain-des-Pres y los de adviento en Saint-Sulpice. Fue entonces que
monseñor Sibour lo nombró sucesor del padre dominico Lacordaire,
y del padre jesuita Ravignan, al púlpito de Notre-Dame. (1853 a 1870),
donde se convirtió en uno de sus brillantes oradores. Las conferencias
de los tres primeros años aún no se publican completas. En 1856,
el padre Félix abordó el asunto que convertiría en obra
maestra de su vida: “Progrès par le Christianisme”. Fue la
materia de una serie de conferencias cuaresmales que se conservan en 15 volúmenes
y que no han perdido en nada su validez. Con amplitud de miras y gran exactitud
en lo doctrinal, se examina el verdadero progreso, cualquiera que sea su forma,
ya en el individuo o en la familia, en ciencia, arte, moral o gobierno. Cada
año, el padre Félix resumía las conclusiones prácticas
de estas conferencias en sus prédicas del retiro Pascual iniciado por
el padre De Ravignan. Fue éste el aspecto de su ministerio más
próximo a su corazón. Mientras estuvo en París y más
todavía durante su estancia en Nancy (1867-1883) y en Lille (1883-1891),
este ilustre jesuita oró prácticamente en todas las grandes catedrales
de Francia y Bélgica. En 1891 viajó inclusive a Copenhague, donde
condujo los ejercicios de Adviento, y fue ahí donde sostuvo una célebre
conferencia sobre la autoridad. Félix fundó la Sociedad de San
Miguel, para distribuir buenos libros, y destinó sus instantes de recreo
de sus años postreros a componer varias obras y revisar sus “Retraites
a Notre-Dame”, publicados en seis volúmenes.
La elocuencia del padre Félix se caracterizaba por su
claridad, su vigorosa lógica, su fervor y patetismo, inclusive su raciocinio.
Carecía de la imaginación y del entusiasmo de Lacordaire, pero
fue tanto más apto en dialéctica y más certero en lo doctrinal.
Su dicción era más rica que la de Ravignan y si bien era menos
didáctico que Monsabré, era más original. Sommervozgel
da una lista de sus obras.
LOUIS LALANDE
Transcrito por Joseph P. Thomas
Traducido por Gabriel E. Breña Valle
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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