|
PUBLICIDAD
La ENCICLOPEDIA CATÓLICA no respalda necesariamente a estos anunciantes. Por favor proceda con la discreción adecuada y sírvase notificar cualquier abuso, enviando la dirección web a ec@aciprensa.com
|
|
Obispo y teólogo dominico, nació 1 enero 1509 en
Tarancón provincia de Cuenca, España; m. 30 sept.1560, en Toledo.
Su padre, Fernando Cano, un sabio jurista, se envió muy joven a la Universidad
de Salamanca. Alló entró en la Orden de los Dominicos y fue profesor
en el convento de, 12 agosto 1524S. Esteban. Francisco de Vitoria que tenía
la cátedra de Prima (de teología) fue su profesor desde 1527 hasta
1531. Cano fue entonces enviado al colegio de S. pablo de Valladolid donde, con
Luis de Granada, entre otros, oyó las lecciones de Bartolomé de
Carranza. Después de enseñar filosofía por algún tiempo
fue nombrado maestro de los estudiantes, 1534, y promovido a la segunda cátedra
de teología, 1536, año en que se le concedió el bachillerato
en un capítulo general de la orden en Roma. En 1542, mientras asistía
a otro capítulo general, fue nombrado Maestro en sagrada teología
y a su vuelta a España obtuvo la cátedra de prima en Alcalá.
Tras la muerte de Vitoria, el 17 de agosto de 1546, compitió con Cano,
que ganó y conservó hasta 1522, por su cátedra de Salamanca.
En 1551 fue enviado por el emperador al concilio de Trento, acompañado
por Domingo Soto y, como otros miembros de la orden, fue capaz, por su erudición
histórica y su maestría en la escolástica y teología
positiva, de rendir importantes servicios en las deliberaciones y logros del concilio.
Al año siguiente, Carlos XV le presentó para obispo de las Islas
Canarias, pero un mes antes de ser preconizado, renunció. En 1553 volvió
al colegio de S. Gregorio en Valladolid como rector, pero sin obligaciones profesionales
activas.
En 1557 tras ser elegido prior de S. Esteban de Salamanca, fue también
provincial. Esta elección fue contestada y entre los que se le oponían
estaba Carranza, que era ya arzobispo de Toledo y Primado de España.
Otro capítulo provincial confirmó el proceder del anterior pero
la reelección fue anulada por Paulo IV, que no miraba a Cano con buenos
ojos por apoyar a la corte española en algunos desacuerdos con la Santa
Sede. Al morir el papa, Cano fue a Roma y obtuvo la aprobación de su
elección por el nuevo papa Pío IV. Volvió a Toledo en la
primavera de 1560, y murió ese mismo año.
El carácter de Cano ha sido discutido por escritores que le representan
como un hombre de celo inmoderado y a veces de acción destemplada. Se
le acusa de haber tomado parte en las d3sgracias de Don Carlos y en la persecución
a Carranza. Contra esta acusación fue hábilmente defendido por
el Padre Touron, el erudito historiador y biógrafo dominico. Sin duda
Cano desplegó gran energía, vehemencia y determinación
en la consecución de sus propósitos. Al principio de su carrera,
en Valladolid, se mezcló en controversias escoláticas con Carranza
y sus continuas disputas, además de colocarlos a la cabeza de sus escuelas
de pensamiento rivales, arrojan una sombra sobre todas sus relaciones posteriores.
También se dice que Cano impidió durante un tiempo que los Jesuitas
se establecieran en Salamanca. Sus reparos causaron mucha impresión al
ser publicados precisamente cuando la Compañía fue suprimida,
pero fueron retirados de la publicación en 1777. Fueron vueltos a publicar
en "Crisis de la Compañía de Jesús" (Barcelona,
1900), 152-159.
Con frecuencia se buscaba el consejo de Cano en asuntos importantes de la Iglesia
o del Estado. Aunque tenía la completa confianza de Felipe II, declinó+
en 1554 ser confesor del rey.
Mírese como se mire su personalidad, Cano logró un nombre imperecedero
por su obra para su obra "De Locis Theologicis" (Salamanca, 1563),
que con una elegancia clásica y pureza de estilo que se acerca a los
grandes tratados didácticos de Aristóteles, Cicerón y Quintiliano.
Ciertamente está a la altura de las más alabadas producciones
del Renacimiento no sólo por facilidad y libertad sino también
por su lúcido juicio y profundidad de su erudición. Para algunos
críticos esta obra que marca una nueva época en la historia de
la teología ha conseguido para su autor un lugar detrás de Sto.
Tomás de Aquino. El "De Locis" fue el resultado de un movimiento
inaugurado por Francisco de Vitoria para restaurar la mejor doctrina patrística
y para dar a la ciencia teológica una dicción más pura
y una forma literaria mejorada. Cano tomé el trabajo de su maestro y
tras años de trabajo produjo algo digno sus aspiraciones y esfuerzos
comunes. Fue idea de Cano el establecer los fundamentos científicos de
la ciencia teológica y por consiguiente "De Locis" es un tratado
sobre el método teológico. Tras dilucidar la distind¡ción
entre los argumentos basados en autoridad y argumentos basados en la razón
, el autor enumera diez loci o fuentes de la teología, cada uno tema
de un libro. Con admirable precisión y claridad trata sucesivamente la
autoridad de la Sagrada Escritura, la tradición oral, la Iglesia Católica,
los Concilios, los Padres de la Iglesia Romana, los teólogos escolásticos,
el valor de la razón humana manifestada en la ciencia, la autoridad de
los filósofos y la autoridad de la historia. El decimosegundo y último
libro trata del uso y aplicación de estos lugares o fuentes, en el debate
escolástico o en las polémicas teológicas. Cano había
contemplad escribir dos libros más sobre los loci en cuanto aplicables
a la exposición de la Escritura y empleados contra varias clases de adversarios
de la Iglesia Católica, pero se le adelantó la muerte antes de
que pudiera completar el trabajo. Jacinto Serry, publicó una edición
estándar en cuarto (Padua 1714) con un "Prologus Galeatus"
defendiendo a Cano contra sus críticos. Suele añadirse en la mayoría
de las ediciones posteriores.
Otros dos tratados, "De Sacramentis" y "De Poenitentiâ",
no son tan bien conocidos, pero muestran el mismo carácter de solidez
y claridad de método además de la misa elegante latinidad
QUÉTIF-ECHARD, Scriptores Ord. Praed., II, 176; MANDONNET
in VACANT, Dict. de théologie catholique (Paris, 1904), col. 1537; TOURON,
Hist. des hommes illust. de l'ordre de S. Dominique, IV; CABALLERO, Conquenses
illustres, II: Mechior Cano (1871); WERNER, Gesch. d. apolog. u. polem. Litterateur
(1889), IV.
JOHN R. VOLZ
Transcrto por Albert Judy, O.P.
Traducido por Pedro Royo
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
|
PUBLICIDAD
La ENCICLOPEDIA CATÓLICA no respalda necesariamente a estos anunciantes. Por favor proceda con la discreción adecuada y sírvase notificar cualquier abuso, enviando la dirección web a ec@aciprensa.com
| |