Nacido en 1600; falleció en 1681; dramaturgo español cuya
actividad marca la segunda mitad de la época dorada de la literatura
española. Su tiempo fue de decaimiento social y político
bajo el control de Felipe III y Felipe IV, cuando todas la cosas indicaban
la irrecuperable perdida del poderoso imperio exterior, el cual España
había adquirido durante los reinados previos; aun en este melancólico
periodo, España produjo un poeta de nacional de perdurable significación,
en la persona de Calderón. Indudablemente el valor de Calderón
ha sido sobreestimado, tanto como el mundo moderno ha permitido eclipsar
a Lope de Vega., por lo cual debe ser recordado que Calderón heredo
la tradición escénica del siglo diecisiete, al cual Lope
le ha dado un magnifico desarrollo.
No obstante Calderón debe ser adscrito por haber dado a estas tradiciones
una interpretación, la cual claramente ha cautivado a sus contemporáneos,
como este lo hizo en la reciente carrera de los Románticos por Germania.
Al darle total expresión en sus obras de teatro a las cualidades puramente
nacionales, cautiva a su propia gente en una forma que siempre salvara su reputación,
dondequiera que el Español sea hablado y que la pasada gloria de España
sea reverenciada. Como Lope de Vega, el viene de las comarcas norteñas
(Asturias), aunque nació en Madrid. Luego de un entrenamiento preliminar
en la capital, vino para la Universidad de Salamanca, en momentos cuando la
institución estaba en el acmé de su gloria, en donde paso seis
años. Los pocos hechos indagables de los años siguientes de su
residencia en Salamanca lo mostraron figurando en las campañas españolas
en Italia y en los Países Bajos, y luego retornando a Madrid para tomar
el manejo del teatro del Buen Retiro. El monarca reinante, Felipe IV, estuvo
apegado excesivamente a el y mostró sus favores en varias formas, como
en otorgarle una pensión, urgiéndolo a una constante composición
dramática, y por proveer fondos para sus gastos involucrados en esplendidas
y costosas performances de sus juegos. En 1637, fue nominado como miembro de
la Orden de Santiago y tres años después sirvió con esa
orden en la campaña contra los rebeldes catalanes. Como Lope, el giro
a la Orden Sagrada cuando falleció su primo; en 1651 fue ordenado al
sacerdocio; pero, bastante diferente de Lope, fue un ejemplar ministro de su
ministerio. Los honores le llegan con esta nueva vocación; así,
en 1663 fue ordenado como capellán honorario del soberano, y en 1666
fue hecho superior de la congregación de San Pedro. Este dramático
trabajo fue llevado en forma constante luego de su ordenación y continuo
hasta el año de su muerte. De menos variado genio que su predecesor,
Lope de Vega, Calderón dio expresión de si mismo en sus dramas
únicamente; sus trabajos de prosa no dramática son de menor valor
– un tratado de pinturas es quizás el mas notable—y sus líricas,
aunque varias en numero, son buscadas en sus juegos y no en algunas colecciones
separadas considerables. El fue observado, sin embargo, como un gran poeta lírico,
y que su lirismo saturaba sus composiciones dramáticas desde el principio
al fin. Con la colección de las ediciones de sus piezas teatrales, publicadas
durante su vida, Calderón no estuvo preocupado, excepto que superviso
la preparación de las ediciones de sus autos (dramas alegóricos
sagrados) los que aparecieron en 1676, basado en la lista de sus piezas las
cuales preparo en 1681, su biógrafo, Vera Tasis, que publico luego de
su muerte una edición de nueve volúmenes de ellos. Esto fue un
tanto ad libitum, como el critico Menendez y Pelayo remarco; aun, en ausencia
de una mejor edición, aun permanece dominante, a expensas de los hechos
que fue publicado por uno de los mas culteranisticos discípulos del poeta.
Debemos estar contentos de creer, como algunos escolares están inclinados
a hacerlo, que la ofensiva Gongorista de varios pasajes en las mejores piezas
de Calderón, su oscuridad y extravagante ampulosidad, deben ser cargados
a la cuenta del curioso colector y editor, esto es, Vera Tasis, y no a Calderón.
Los trabajos actuales de Calderón abarcan unas 120 comedias, incluyendo
trabajos individuales y aquellos escritos en colaboración con otros,
y, además, algunos 70 u 80 autos sacramentales (dramas alegóricos
sacros de la Eucaristía)
Por lejos que considere la comedia, las modernas ediciones reproducen los textos
de Vera Tasis; el no imprime los autos en su colección. La edición
moderna completa de los textos de las obras de teatro de Calderón, es
la de J.G. Keil (4 volúmenes., Leipzig, 1827-30); las mas accesibles
son, hasta ahora, las de la “Biblioteca de autores españoles”,
vols. VII, IX, XII, y XIV, las cuales además tienen algunos de los autos
en vol. LVIII. La mejor edición de los autos continua siendo la de J.
Fernández de Apontes (1759 – 60). Vera Tasis destaca en su ‘Fama
Póstuma de Calderón” que el poeta ha escrito un gran numero
de entremeses y sainetes (interludios y comedias cortas); de hecho, no mas que
un registro de breves piezas, interludios y afines, pueden ahora ser encontrados.
Contrastando Shakespear con Lope de Vega, se podrá descubrir que, mientras
Shakespear pertenece a todos los hombres y todos los tiempos, Lope tiene la
particular propiedad de España, y esta circunscrito a limitaciones nacionales.
El carácter de Calderón es aun mas limitado todavía: el
no es solo español antes que universal, pero, como español, tipifica
el sentimiento y los ideales estrechamente restringidos de un periodo, del siglo
XVII. Se puede sumar que en su teatro y en su vida diaria fue modelo de verdadero
cristiano y caballeroso poeta de su periodo. Las ideas mas distintivas de su
edad, las cuales han sido reflejadas en los trabajos dramáticos de Calderón
son:
- Intensa devoción a la Fe Católica.
- Absoluta e incuestionable lealtad al soberano español; y
- Un alto desarrollo, aun exagerado, sentimiento de honor (pundonoroso).
Su fervor religioso esta ejemplificado en sus comedias devotas (dramas sacros
no alegóricas) como, por instancia, en su “Príncipe constante”
y en su “Purgatorio de San Patricio”, el ultimo ha sido uno de los
mas famosos en el tratamiento literario de la leyenda del Purgatorio de San
Patricio y especialmente en sus autos sacramentales.
Estas piezas menores (ver AUTOS SACRAMENTALES) tratan solo con el Misterio
Eucarístico, el cual sale adelante a través de medios de carácter
alegórico. En la producción de ellos Calderón nunca ha
sido sobrepasado. Hasta que “este grupo de piezas”, en la opinión
de Fitzmaurice - Kelly, quien es un juez competente, “son desfigurados
por deseo de humor y sobre refinamiento”, esta faltas “se transforman
en virtudes en los autos, donde las abstracciones son casadas a la noble poesía,
donde el mas allá es traído a la tierra, y donde la sutileza doctrinal
está embellecida. “Típicos autos son “Los encantos
de la culpa”, los cuales D.F. Mac Carthy traslada con destreza bajo el
titulo de “ El encantamiento del pecado”, “ La Viña
del Señor”, “La Siembra del Señor” y “
La semilla y la cizaña”.
En sus piezas estrictamente seculares Calderón ha tenido éxito
mas bien por virtud de su lirismo, el cual es indudablemente de trascendente
calidad, antes que de cualquier considerable ingenuidad dramática propia.
De hecho, la fertilidad de concepción como trae entre manos y el incidente
fue sorprendentemente perdido en el, y no fue al menos reacio a tomar prestado
ideas de sus predecesores y contemporáneos, y algunas veces el ha ido
tan lejos como para apropiarse de secciones totales de sus dramas. En la creación
y desarrollo del carácter alcanza un alto grado de éxito solo
ocasionalmente. Esto es, en total, una falta de variedad acerca de sus personajes
y sus conductas para justificar el cargo de monótono existente contra
el. Al principio nacional de ceguera y falta de lealtad irracional al monarca
el da la expresión en un numero de sus mas leídas obras de teatro,
entre las cuales están “El Príncipe constante”, “La
banda y la flor”, y “Guárdate de agua mansa”. El punto
de honor, frecuentemente llevado a extremos mórbidos, provee el motivo
de estas características piezas como “El Alcalde de Zalamea”,
el “Pintor de su deshonra”, el “Medico de su honra”,
y “A secreto agravio, secreta venganza”. El principio actuante en
estas obras puede apelar fuertemente a nosotros; podemos sentir poca simpatía
con un personaje quien metódicamente y con sangre fría, quita
la vida de aquel por quien su honor ha sido agraviado. Para nosotros esta acción
es una perversión del ideal de caballerosidad. Lo que Calderón
pudo, cuando eligió ejercer por si mismo, atenido a algún grado
de pensamiento filosófico es provisto por “La vida es sueño”,
en el cual este es abundancia de lujo que encantan, aun sin importar la ocasional
grandilocuencia y oscuridad del estilo. Una pieza notoria por su relación
a las cuestión filosófica agitada por Goethe y Marlowe en el “Mágico
Prodigioso”, en donde tenemos un tratamiento español de la leyenda
del Fausto. En conclusión, puede ser extraído el juicio final
sobre Calderón por Fitzmaurice - Nelly, un critico no del todo favorable
y aun dispuesta a hacer justicia de su sujeto. El dice que “Calderón
toma rango entre los mas grandes autores del teatro español en el que
el es el gran poeta español quien ha dado sus recursos en la forma dramática.
Su carrera, su fe, su temperamento, su especial medio ambiente lo previenen
de transformarse en un poeta universal; su grandeza, su devoto lirismo, su decorativa
elegancia alcanzan para ponerlo en el primer rango de poetas nacionales.
FITZMAURICE-KELLY, History of Spanish Literature (London and
New York, 1907); TRENCH, Calderon (London, 1880), still useful, although a little
antiquated; MACCOLL, Selected Plays of Calderon (London, 1888); MACCARTHY, Love
the Greatest Enchantment, etc. (London, 1861); KRENKEL, Klassische Bühnendichtungen
der Spanier (annotated edition of three leading plays, Leipzig, 1881-87); MENÉNDEZ
Y PELAYO, ed., Teatro selecto de Calderón (4 vols., Madrid, 1881); ROUANET,
Drames religieux de Calderon (Paris, 1888); Poesías inéditas de
Calderon (Madrid, 1881); MOREL-FATIO, Calderon in Revue critique des travaux
d'érudition (Paris, 1881); GöNTHER, Calderon und seine Werke (2
vols., Freiburg im Br., 1888).
J.D.M. FORD
Transcrito por Matthew Reak
Traducción: Juan Ramon Cifre