Erudito e historiador francés, nacido en Tulle, el 24 de diciembre de
1630; muerto en París, el 28 de julio de 1718. Comenzó su educación
en el colegio jesuita de su ciudad natal, donde se distinguió por su
inteligencia, su dedicación constante al estudio y su prodigiosa memoria.
Tras obtener una beca por recomendación de sus profesores, Baluze completó
sus estudios clásicos en el Colegio de San Marcial, que había
sido fundado en Toulouse en el siglo XIV por el Papa Inocencio VI para veinte
estudiantes del Lenguadoc. Decidió dedicarse al estudio de la literatura
y la historia, tarea que Baluze emprendió con gran celo, perseverancia
y éxito. Crítico y cuidadoso en sus investigaciones, estudió
los orígenes de la nación francesa, de sus costumbres, leyes e
instituciones, usando para ello únicamente documentos genuinos y registros
originales, en vez de leyendas imaginarias e historias fabulosas. De este modo,
introdujo el espíritu científico en la investigación histórica,
la filología y la cronología.
Con 22 años escribió una importante obra de criticismo histórico.
El jesuita padre Frizon acababa de publicar un libro (Gallia purpurata) sobre
la vida de los cardenales francés, contra el que Baluze escribió
en 1652 su Anti-Frizonius, en el que indicó y corrigió muchos
errores cometidos por el padre Frizon. En 1654, Pierre de Marca, uno de los
mayores eruditos franceses del siglo XVII, nombró a Baluze como su secretario.
A la muerte de su patrón, en junio de 1652, Baluze publicó la
Marca Hispanica, una destacada descripción histórica y geográfica
de Cataluña. Este trabajo hizo que Baluze fuera conocido por Colbert,
que le designó su bibliotecario, un puesto que Baluze mantuvo durante
treinta años, es decir, incluso después de la muerte de Colbert.
Fruto de su cuidado y dedicación, fue la excelente colección de
manuscritos y libros que se hallaron al final de su trabajo en la biblioteca.
La propia colección de Baluze fue muy importante: comprendía,
aproximadamente, 1.100 libros impresos, 957 manuscritos, más de 500 planos
y siete cajas repletas de documentos. Baluze merece ser recordado entre aquellos
benefactores de la literatura, que emplearon su vida y saber en la recopilación
de todo tipo de fuentes manuscritas antiguas, libros preciosos y papeles estatales.
Baluze los anotó con valiosos e inteligentes comentarios sobre la historia
profana y eclesiástica, así como sobre el derecho canónico,
antiguo y moderno.
La cantidad de obras publicadas por Baluze es considerable. Entre las
más importantes podemos mencionar: 1) Marii Mercatoris opera
(1684), cotejada con manuscritos y ampliada con notas ilustrativas
de la historia de la Edad Media. 2) Capitularia regum Francorum (1677).
Esta recopilación contiene muchas actas capitulares que jamás
habían sido publicadas. Baluze las corrigió con extremo
cuidado y, en su prefacio, hizo una relación de documentos originales
y de la autoridad de varias colecciones de capitulares. 3) Epistolarum
Innocentii III, Romani Pontificis (1682); no es una recopilación
completa, porque se rechazó el uso de las cartas preservadas en
Roma a Baluze. 4) Nova Collectio Conciliorum (1683), que contenía
muchas piezas que completaban la colección de Labbe. 5) Vitae
Paparum Avenionensium (1693), en la que muestra su preferencia por
Aviñón sobre Roma como sede de los Papas. 6) Miscellaneorum
(1680), de la que Mansi publicó una nueva edición en 1761.
7) Historiae Tutelensis (1717), o Historia de Tulle. Fue la obra
favorita de Baluze. La escribió para mostrar su amor por su lugar
natal, “ne in nostrae patriae peregrini atque hospites esse
videamur”. Abarca un período de ocho siglos, desde la
fundación de la ciudad (900) al obispado de Daniel de Saint-Aulaire
(1702). La historia de Tulle está dividida en tres libros, el primero
trata de los condes, el segundo de los abades y el tercero de los obispos.
En 1670, Baluze fue designado profesor de derecho canónico en el Colegio
de Francia, cuya dirección asumió en 1707 con una pensión
concedida por el rey. Muy pronto conoció la inseguridad de los favores
cortesanos. Habiéndose vinculado al Cardenal de Bouillon, para escribir
la historia de su familia, Baluze se vio perjudicado por la caída en
desgracia del Cardenal. Baluze fue acusado de haber usado documentos falsos
en interés de su patrón, por lo que recibió una lettre
de cachet en la que se le ordenaba retirarse a Lyón. Fue expulsado de
la universidad y privado de su fortuna. Vagó de Rouen a Blois, de Blois
a Tours, y finalmente a Orléans, ciudad en la que vivió hasta
1713. Tras la paz de Utrecht, la familia del Cardenal de Bouillon recuperó
el favor regio y Baluze fue rehabilitado, pero ya no fue empleado nunca como
profesor ni como director del Colegio de Francia. Vivió lejos de París
y, hasta su muerte, se ocupó de la edición de las obras de San
Cipriano. Baluze, junto con Luc d’Achéry, Mabillon, Sainte-Marthe,
Ducange, Montfaucon y otros autores, reunió una ingente cantidad de ricos
materiales que los historiadores del siglo XIX, como Sismondi, Guizot, Augustin
y Amédée Thierry, Michelet, Henri Martin o Fustel de Coulanges,
usaron con el mayor provecho.
Bibliografía
E. Fage, Etienne Baluze, sa vie, ses ouvrages, son exil, sa défense,
Tulle, 1899, 156 p.; L. G. Michaud, Biographie universelle ancienne et
moderne, vol. II, s. v.; E. Fage, “Les oeuvres de Baluze cataloguées
et décrites”, Mémoire de l’Académie des
Inscriptions, vol. XVIII; L. Delisle, Le cabinet des manuscrits de la
Bibliothèque impériale (Baluze, Colbert, I).
JEAN LE BARS
Traducido por B. H. H.