El arte del Imperio Romano de Oriente y de su capital Bizancio o Constantinopla.
El término denota especialmente aquellas cualidades que distinguen
este arte del de otros países, el cual ejerció cierta
influencia sobre el arte de algunas regiones fuera del imperio de oriente.
El arte cristiano dependía de la representación de los
nuevos conceptos de acuerdo con las formas de acuerdo con la época
y lugar de origen. En el principio, ya fuera en Roma, Ravena o Bizancio
(Constantinopla), el arte era influenciada por el arte clásico
y por la inclinación oriental a las alegorías. Es, sin
embargo, una característica distintiva de Constantinopla, mantener
una tradición clásica uniforme a pesar de las diversas
influencias orientales. Estos dos elementos, desde el tiempo de Constantino,
desarrollaron en el arte bizantino un carácter cada vez más
individual, a pesar de haber sido excluido del intercambio amistoso
con la Europa Occidental durante varios cientos de años. A inicios
del siglo VII, el contraste entre el arte del Imperio de Oriente con
el de Occidente se hizo más notorio y el arte bizantino pasó
por un cambio. Llegó a su máximo esplendor bajo los emperadores
macedonios (867-1056), y luego decayó hasta 1453, fecha desde
la cual existe en el Oriente de forma, por así decirlo, petrificada,
hasta nuestros días.
La cuestión bizantina
Con respecto al primer periodo de arte bizantino, el cual termino o
antes del reinado de Justiniano o al final del siglo VI, los escolares
difieren ampliamente. Algunos datan el arte propiamente bizantino en
el tiempo del establecimiento de la capital por Constantino. Basan su
opinión en ciertas diferencias entre el arte remanente del primer
periodo del Imperio Romano de Oriente y los del Imperio Romano de Occidente,
cuyas diferencias son esenciales. Otros escolares sostienen que estas
peculiaridades son intrascendentes, debido a que encuentran tanto allí
como en occidente, un hecho el cual los críticos antiguos atribuyen
a influencia oriental. Otros estudiosos difieren con ambos puntos de
vista, y distinguen entre arte oriental y aquel específicamente
bizantino; esto es, entre el arte de Bizancio o Constantinopla y aquél
de sus provincias dependientes, Asia Menor, Siria, Persia y Egipto.
Esta es una solución apenas aceptable a la "cuestión
bizantina," pero así como es difícil distinguir en
detalle las combinaciones de arte clásico cristiano con arte
oriental, solo podemos agrupar las principales características
del nuevo estilo y sus materiales, con unos cuantos ejemplos.
Características
La introducción del ceremonial cortesano oriental por Constantino,
fue acompañada en el dominio del arte por la aparición
de extraordinaria magnificencia y pompa, expresada, sin embargo con
rigidez y formalidad. El poder y orgullo del nuevo imperio dio sentido
a grandes acciones y les dio impulso. El mármol proconesio, encontrado
cerca de la capital, y la piedra obtenida de otras ricas vetas proveyeron
el material y, mucho antes de esa era, el arte de trabajar en piedra
había alcanzado un alto grado de desarrollo, especialmente en
Asia Menor. Aún más, el Oriente había sido desde
tiempos ancestrales el hogar de las artes menores. En Constantinopla
florecieron, junto con el arte de la escultura decorativa, las artes
de talla en piedra, trabajar en metales y marfil, trabajos en bronce
ornamental, estampado, bordado y el arte de pintura en miniatura. Del
arte cristiano clásico y antiguo, el genio bizantino derivó
en una correcta combinación del ideal con amor a la naturaleza,
unidad armónica junto con precisión en los detalles, así
como delicadeza para mosaicos, frescos y pinturas en paneles, en oposición
al disgusto de no-cristianos y sectarios orientales a las representaciones
pictóricas. El iconoclasta del octavo y noveno siglos trajo gran
destrucción en el dominio del arte, pero estos excesos fueron
exitosamente suprimidos.
Ejemplos
Con respecto a la influencia del estilo bizantino en la arquitectura,
vea ARQUITECTURA BIZANTINA. Relativo a las otras artes, se dan a continuación
algunos ejemplos. La iglesia de Santa Sofía fue adornada en el
siglo VI con esplendor digno de Salomón. El interior estaba suntuosamente
decorado con mosaicos sobre un fondo dorado. Estos mosaicos, es verdad,
con la excepción de una "Adoración de Cristo por
el Emperador," fueron destruidos, pero fueron reemplazados posteriormente
por otros. Algunos de los muros fueron ornamentados con diseños
de vides con hojas doradas. Dibujos de animales decoraban las paredes
del pórtico. Una sillería de coro se elevaba sobre los
pilares en cuyos medallones estaban tallados Cristo, la Santísima
Virgen, santos y profetas. Ésta es la llamada iconostasis. El
altar era de oro con incrustaciones de piedras preciosas; el ornamento
del altar era de seda brocada con imágenes de Cristo, los profetas
y los apóstoles. El ambón, de acuerdo con la descripción,
era de brillante oro, plata, piedras preciosas y marfil. En Parenzo,
en Istria y Bauit, en Egipto, soberbias ornamentaciones de mosaicos
pictóricos que datan del siglo VI, aún se conservan. Una
cruz de oro decorada con imágenes repujadas fue regalada por
Justino II a la basílica de San Pedro y aún se conserva
en el Vaticano. Una buena cantidad de pastas de libros de marfil también
sigue bien conservada. Los iluminados manuscritos de Rossano y Sinope
datan del siglo VI.
Influencia
Resultado de la influencia ejercida por el arte bizantino en el siglo
VI, no hay duda de que la arquitectura de Ravena, si bien afectada por
otras influencias orientales, fuertemente nos recuerda, en sus espléndidos
mosaicos, a Constantinopla. Los capiteles proconesios y otros productos
de decoración se difundieron aún más rápidamente.
Como en Ravena, en el sur de Italia y las Galias, cayeron bajo la influencia
del oriente y Constantinopla. Aún más específicamente,
el bizantino es un arte africano. En Roma las trazas de arte bizantino
son más difíciles de encontrar que otras influencias orientales.
En Oriente mismo, el arte pictórico encontró gran oposición
y fue desplazado por el arte decorativo. En general, sin embargo, después
de la ascensión de la dinastía macedonia el estilo bizantino
ganó supremacía en todas las ramas del arte, incluyendo
la arquitectura. El estilo bizantino se difundió por el oriente,
así como por el norte de Italia y Sicilia. Las numerosas pinturas
en mosaicos, que se encuentran en todos lados, aún pretenden
imitar los modelos clásicos; su simbolismo nos recuerda la tendencia
simbólica general del cristianismo primitivo y sus formas gradualmente
se vuelven más rígidas y fijas. (Libro del Pintor del
Monte Atos.) Puramente oriental, sin embargo, fue el disgusto constantemente
creciente por la escultura en el campo y la preferencia por la ornamentación
plana en la arquitectura. A la misma influencia oriental se puede atribuir
el gusto por costosas y coloridas piedras y tejidos de lana, orfebrería
y barniz. Por ejemplo, en el tesoro de San Marco se pueden ver relicarios
bizantinos, trípticos de marfil, cálices, costosas telas
y especimenes de arte pictórico. Algunos son grandes y algunos
pequeños, pero puestos juntos muestran como una iglesia del siglo
XI fue transformada en una auténtica casa de tesoros. El mismo
gusto y las mismas características del arte de Bizancio han mantenido
desde entonces su supremacía en el oriente.
G. GIETMANN
Traducido por Antonio Hernández Baca