Por composición anti tiene diferentes
significados:
-
antibasileus significa un rey que ocupa
un interreino;
-
antistrategos, un propretor;
-
anthoupatos, un procónsul;
En Homero antitheos informal significa uno que
semeja un dios en poder y belleza, mientras en otras palabras representa
un dios hostil. Siguiendo una simple analogía se podría
interpretar anticristo como señalar a uno semejarse
a Cristo en apariencia y poder; pero es mas cierto definir
la palabra de acuerdo a su tratamiento bíblico y eclesiástico.
I. SIGNIFICADO BÍBLICO DE LA PALABRA
La palabra Anticristo sucede sólo en las
Epístolas de San Juan; pero existen paralelismos
así llamados a éstos acontecimientos en el Apocalipsis,
en las Epístolas de San Pablo, y menos inequívoco las
de los Evangelios y en el Libro de Daniel.
A.
En las Epístolas de San Juan
San Juan pone por caso en sus Epístolas
que los primeros Cristianos están enterados de la enseñanza
respecto a la venida del Anticristo. "Habéis oído
que iba a venir un Anticristo" (1Jn. 2:18); "Ese es el del
Anticristo, el cual habéis oído que iba a venir"(1
Jn 4:3). Aún cuando el Apóstol habla de varios Anticristos,
él distingue entre los demás y el único agente
principal: "Venida del Anticristo, aún ahora llegado a ser
muchos Anticristos" (1Jn. 2:18). Una vez mas, el escritor describe
el carácter y labor del Anticristo: "Salieron de entre nosotros,
pero no eran de los nuestros" (1Jn. 2:19); "¿Quién
es el mentiroso, sino el que niega que
Jesús es el
Cristo?
ése es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo" (1Jn.
2:22); "Y todo Espíritu que no confiesa a Jesús,
no es de
Dios; ése es el del Anticristo" (1Jn. 4:3)
"Muchos seductores han salido al mundo, que no confiesan que Jesucristo
ha venido en carne. Ese es el Seductor y el Anticristo" (2Jn. 7).
También a la vez, el Apóstol ubica la venida del Anticristo
en "Es la última hora"(1Jn. 2:18); Nuevamente él
mantiene que "Pues bien , ya está en el mundo"(1Jn.
4:3).
Cerca de todos los comentadores encuentran el Anticristo
mencionado en el
Apocalipsis, pero no están de acuerdo
en el capítulo particular del Libro en el que sucede. Alguien
indica a la "bestia" en el (11:7), otros a el "Dragón
rojo" en el (12:3), otros de nuevo a la bestia "Una bestia
que tenía diez cuernos y siete cabezas" (13:1 y sigs.),
mientras muchos humanistas identifican el Anticristo con la bestia que
tenía "dos cuernos , como de cordero, pero hablaba como
una serpiente" (13:11y sigs.), o con la bestia de color escarlata
"la bestia tenía siete cabezas y diez cuernos" (17:3),
o finalmente, con Satanás "será Satanás soltado
de su prisión y saldrá a seducir a las naciones"
(20:7 y sigs.). Una discusión detallada de las razones por y
cada una de éstas opiniones quedarían aquí fuera
de lugar.
C.
En las Epístolas de San Pablo
San
Pablo da por hecho que la doctrina respecto a
la venida del Anticristo es ya conocida por sus lectores; muchos comentadores
creen que había llegado a ser conocido en la Iglesia a través
de sus escritos. San Pablo presentó argumentos contra los herejes
de su tiempo que aquellos que negaban el misterio de la
Encarnación
eran imágenes débiles del futuro gran Anticristo. Lo siguiente
está descrito mas completamente en II Tes. 2:3, y sigs., 7- 10.
En la Iglesia de Tesalónica habían sucedido disturbios
a consecuencia de la creencia que la segunda venida de Cristo era inminente.
Esta señal era perteneciente parcialmente a unos malos entendidos
de la 1ª. de Tesalonisenses (4:15 y sigs.), parcialmente a la maquinaciones
de los impostores. Fue como una forma de remediar éstos desórdenes
que San Pablo escribió su segunda Epístola a los Tesalonisenses,
introduciendo especialmente (2:3-10). La doctrina paulina es ésta:
"El día del Señor" será precedida por
"una Sublevación", y la revelación de el "hombre
de pecado". Lo siguiente será reunido en el encuentro de
Dios, mostrándose el mismo como si fuera Dios; él preparará
señales y mentiras sorprendentes por el poder de Satanás;
él seducirá a aquellos quienes no recibieron el amor de
la verdad, que podrían se salvados; pero el Señor Jesús
lo destruirá con el Espíritu de su boca, y así
también con el resplandor de Su venida. Así como a la
vez, " "El misterio de iniquidad ya preparado; sólo
eso el quien ahora justiciero, hacer justicia, hasta el que sea llevado
fuera del camino". Brevemente, el "día del Señor"
será precedido por el "hombre del pecado" conocido
en las Epístolas de San Juan como Anticristo; el "hombre
del pecado" es precedido por una "sublevación",
o una gran apostasía; esta apostasía es el suceso de el
"misterio de iniquidad" el que ya "preparado", y
el cual, de acuerdo a
San Juan, muestra por si mismo aquí
y allá en signos débiles de Anticristo. El Apóstol
da tres etapas en la evolución del maligno: el fermento de iniquidad,
la gran apostasía, y el hombre de pecado. Pero él agrega
una cláusula calculada para determinar mas precisamente el tiempo
del principal evento; él describe primero algo como una cosa
(
to datechon), luego como una persona (
ho katechon), previniendo
la semejanza del principal evento: "Sólo él quien
ahora justiciero, hacer justicia, hasta el que sea llevado fuera del
camino". Podemos aquí solamente enumerar las opiniones principales
además el significado de ésta cláusula sin discutir
su valor:
. El impedimento del principal evento es "el
hombre del pecado"; el principal evento es la segunda venida
de el Señor (Grimm, Simar).
. El impedimento es el Imperio Romano; el principal
evento impedido en el "hombre del pecado" (el mayor
número de autores latinos y subsecuentes traductores)
. El Apóstol se refirió a personas
y eventos de su propio tiempo; el katechon y el "hombre
del pecado" son variamente identificados con los Emperadores
Calígula, Tito, Nerón, Claudio, etc. (Teólogos
protestantes que vivieron después del siglo XVII).
. El Apóstol se refiere inmediatamente
a hombres y eventos contemporáneos, que son, sin embargo, tipos
de los katechon escatológicos, "hombre de pecado",
y día de el Señor; la destrucción de Jerusalén,
es decir, es el signo de la segunda venida de el Señor, etc.
(Döllinger).
Antes de dejar la doctrina del Anticristo Paulina, debemos
preguntarnos a nosotros mismos, ¿De donde saca ésta enseñanza
el Apóstol? De nuevo aquí nos encontramos con varias
respuestas:
. San Pablo expresa solamente su propio criterio
basado en la tradición Judía y la imaginación
de los Profetas Daniel y Ezequiel. Este criterio ha
sido defendido por varios escritores Protestantes.
. El Apóstol expresa la impresión
producida en la primera Iglesia por la enseñanza escatológica
de Jesucristo. Esta opinión es expresada por Döllinger.
. San Pablo dedujo su doctrina relacionada al
Anticristo de las palabras de Cristo, la Profecía de Daniel
y de los eventos contemporáneos. Esta opinión, también
es expresada por Döllinger.
. El Apóstol reveló una profecía
recibida a través de la inspiración del Espíritu
Santo. Traductores Católicos generalmente se han adherido a
ésta opinión.
D.
De los Evangelistas y Daniel
Después de estudiar la figura del Anticristo en
la Epístola de San Pablo a los Tesalonisenses, uno reconoce fácilmente
el "hombre del pecado" en Daniel 7:8, 11, 20, 21., donde el
Profeta describe el "pequeño cuerno". Un signo de Anticristo
es encontrado en Daniel 8:8 y sigs., 23, y sigs., 11: 21-45, en la persona
de Epifanio de Antioquia. Muchos comentadores han encontrado alusiones
mas o menos claras al Anticristo en la venida de los falsos Cristos
y falsos profetas (Mt.24:24; Mc.13:6,22; Lc. 21:8), en la "maldad
de aflicción", y en aquel que "vendrá en su
propio nombre" (Jn. 5:43).
II. ANTICRISTO EN EL LENGUAJE ECLESIASTICO
Bousset cree que había entre los Judíos
una leyenda completa desarrollada del Anticristo, que fue aceptada y
amplificada por Cristianos; y que ésta leyenda difiere de y contradice
en puntos importantes los conceptos encontrados en el Apocalipsis. No
creemos que Bousset haya comprobado ésta opinión; su criterio
como el desarrollo Cristiano de el concepto de Anticristo no excede
los méritos de una teoría hábil. Necesitamos no
entrar aquí en una investigación del trabajo de Gunkel,
en el cual demuestra que la idea de Anticristo al dragón primitivo
de astuto; ésta escena merece no mas atención que el resto
de las ideas mitológicas del autor.
¿Cuándo es entonces el verdadero concepto eclesiástico
del Anticristo?, Suarez mantiene que es de fé que Anticristo
sea una persona individual, una señal enemiga de Cristo. Esto
excluye al argumento de aquellos quienes explican Anticristo ya sea
como la colección completa de aquellos quienes se oponen a Jesucristo,
como al Pontificado. Los herejes Valdense y Albigense,
así como los seguidores de Wicleff y Hus, llamaron
al Papa por el nombre de Anticristo; pero le expresión fue sólo
una metáfora en su caso de ellos. Fue solamente después
del tiempo de la Reforma que el nombre fue aplicado al Papa en su propio
sentido. Entonces pasó prácticamente dentro de la creencia
de los Luteranos, y ha sido seriamente defendido por ellos tan
posterior como 1861 en "Zeitschrift für lutherische Theologie".
El cambio de la verdadera Iglesia dentro del reino del Anticristo se
ha dicho haber tomado lugar entre el 19 de Febrero y 10 de Noviembre,
A.D. del 607, cuando el Papa Bonifacio III obtuvo del emperador Griego
Newton, el título de "Cabeza de todas las Iglesias"
para la Iglesia Romana. Una apelación fue hecha en Apocalipsis
13:8, para confirmación de ésta fecha, y fue calculada
de Apocalipsis 11:3,que el final del mundo podría ser esperado
en 1866 A.D.. El Cardenal Bellarmino impugnó este error
ambos desde un punto de vista histórico y exegético en
"De Rom. Pont.", III.
La persona individual de Anticristo no será un
demonio, como algunos de los escritores antiguos creían;
tampoco será la persona del Diablo encarnado en la naturaleza
humana de Anticristo. Él será una persona humana, tal
vez de extracción Judía, si la explicación de Génesis
49:17, junto con aquella de la omisión de Daniel en el catálogo
de las tribus, como se encontró en el Apocalipsis, sea correcto.
Debe ser mantenido en mente que la tradición extra bíblica
no proporciona suplemento revelado en la información bíblica
relacionada al Anticristo. Mientras que aquellas más posteriores
sean suficiente para hacer que el creyente reconozca al "hombre
del pecado" en el tiempo de su venida, la falta de cualquier revelación
confiable adicional nos pondría sobre custodia contra las ilusiones
de los Irvingenses, los Mormones y otros proclamadores
recientes de nuevas revelaciones.
No debe estar fuera de lugar atraer la atención
de los lectores hacia dos tésis por el reciente Cardenal
Newman sobre el asunto del Anticristo. El primero se
titula "La idea Patrística del Anticristo"; considera
sucesivamente su tiempo, religión, ciudad y persecución.
Formó el número ochenta y tres de "Los folletos para
los Tiempos". La otra Tesis lleva el título "La Idea
Protestante del Anticristo".
Para entender el significado de los ensayos del Cardenal
sobre la pregunta del Anticristo, debe mantenerse en mente que una variedad
de opiniones salieron a la luz a través del tiempo relacionando
la naturaleza de éste oponente de la Cristiandad.
Koppe, Nitzch, Storr y Pelt sostuvieron que el Anticristo
es un principio maligno, no encarnado ya sea en una persona o en una
política; esta opinión es en oposición a ambos
San Pablo y San Juan. Ambos Apóstoles describen al adversario
como siendo concreto claramente en forma.
Una segunda visión admite que el Anticristo es
una persona, pero mantiene que es una persona del pasado; Nerón,
Dioclesiano, Julián, Calígula, Tito, Simón Magus,
Simón el hijo de Giora, El gran Sacerdote Ananás, Vitellius,
Los Judíos, Los Fariseos y los Zelotes Judíos han sido
variablemente identificados con el Anticristo. Pero hay poca autoridad
tradicional para ésta opinión; además parece no
satisfacer totalmente las predicciones proféticas, y, en el caso
de alguno de sus adherentes, está basado sobre el supuesto que
los escritores inspirados pudieran no trascender los límites
de sus experiencias.
Una tercera opinión admitió que el Anticristo
realmente aparecer en una forma concreta, pero identificaron ésta
forma concreta con el sistema de el Pontificado, Lutero,
Calvino, Zwingli, Melanchton, Bucer, Beza
Calixto, Bengel, Michaelis, y casi todos los escritores Protestantes
del Continente son referidos como apoyando esta visión; lo mismo
debe ser dicho de los teólogos Ingleses Cranmer, Latimer, Ridley,
Hooper, Hutchinson, Tyndale, Sandys, Philpot, Jewell, Rogers, Fulke,
Bradford, King James y Andrwes. Bramhall presentó capacidades
dentro de la teoría, y después de esto su poder empezó
a decaer entre los escritores Ingleses. Tampoco debe suponerse que la
teoría del Anticristo Pontifical fue apoyada por todos los Protestantes
en la misma manera; el Falso Profeta o segunda Bestia Apocalíptica
esta identificada con Anticristo y el Pontificado por Aretius, Foxe,
Napier Mede, Jurieu, Cunninghame, Faber, Woodhouse y Habershon; la primera
Bestia Apocalíptica mantiene esta posición en la opinión
de Marlorat, King James, Daubuz y Galloway; ambas Bestias son así
identificadas por Brightman, Pareus, Vitringa, Gill, Bacmair, Fraser,
Croly, Fysh y Elliott.
Después de este estudio general de las visiones
Protestantes relacionadas al Anticristo, seremos capaces de apreciar
algo de las críticas del Cardenal Newman observadas en el asunto.
Si cualquier parte de la Iglesia es comprobada a ser
Anticristiana, toda la Iglesia es así, incluyendo la rama Protestante.
La teoría Anticristo-Pontifical fue gradualmente
desarrollada por tres cuerpos históricos: los Albigenses,
Los Waldenses y el Fraticelli, entre los siglos XI y XVI: ¿ son
éstos los expositores de quien la Iglesia de Cristo recibe la
verdadera interpretación de las ptofecías?
Los defensores de la teoría Anticristo-Pontifical
han hecho varias señales de equivocación en sus argumentos;
ellos refieren a San Bernardo como identificando la Bestia del
Apocalipsis con el Papa, aún cuando San Bernardo habla en el
pasaje de al Antipapa; ellos apelan al Abad Joachim como creyendo
que Anticristo será elevado a la Sede Apostólica, mientras
que el Abad realmente cree que Anticristo vencerá al Papa y usurpará
su Sede; finalmente ellos apelan al Papa Gregorio el Grande como
defendiendo que quienquiera que sostenga a ser Obispo Universal sea
Anticristo, puesto que el gran Doctor realmente habla de el Precursor
del Anticristo quien era, en el lenguaje de su día, nadie sino
un distintivo de un amenazante gran maligno.
Los protestantes fueron guiados a la teoría del
Anticristo -Pontifical por la necesidad de oponerse a una respuesta
popular a los argumentos populares y persuasivos adelantados por la
Iglesia de Roma para su Autoridad Divina.
Warburton, Newton y Hurd, los intercesores de la teoría
Anticristo-Pontifical, no pueden ser igualados frente a los santos de
la Iglesia de Roma.
Si el Papa es el Anticristo, aquellos a quienes recibe
y lo siguen no pueden ser hombres como San Carlos Borromeo, o
Fénelon, o San
Bernardo, o San Francisco de Sales.
Si la Iglesia debe sufrir como Cristo, y si Cristo fue
llamado Belcebú, la Iglesia verdadera debe esperar un
reproche similar; Así, la teoría Anticristo-Pontifical
llega a ser un argumento a favor de la Iglesia Romana.
El escarnio, "Si el Papa no es el Anticristo, él
tiene la mala suerte de ser así como él", es realmente
otro argumento a favor de las demandas del Papa; como el Anticristo
finge a Cristo, y el Papa es una imagen de Cristo, el Anticristo debe
tener alguna similitud al papa, si lo mas reciente es el verdadero Vicario
de Cristo.
IRENAEUS, Adverseus Haer., IV, 26;
ADSO ( PSEUDO-RABANUS MAURUS), De ortu, viíta et moribus Antichristi,
P. L. CI, 1289-98; BELLARMINE, De Rom. Pont., III; NEWMAN, The
Patristic Idea of Antichristi, No. 83 of Tracts for the Times, republished
in Discussions and Arguments on Various Subjects (London, New
York, and Bombay 1897).
J. MAAS
Traducido por Ramón Terrazas Ch.