Fundadora
de la Hermanas de San José de Cluny, nació en Chamblanc, Diócesis de Dijón, el
11 de noviembre, de 1779; murió el 15 de Julio de 1851.
En
1819 el alcance de la nueva congregación, que había sido fundada para el alivio
de las desdichas resultantes de la revolución, fue extendido para incluir el trabajo
de la misión extranjera, y en 1822 la
madre Javouhey estableció una casa de
las hermanas en Goree, en África occidental. Después de dos años en Senegal y
su vecindad, ella pasó a la colonia británica de Santa María, Gambia, dedicándose
sin descanso a las víctimas de una epidemia por entonces violenta.
A
su vuelta a Senegal recibió la cooperación del gobierno francés en su primer proyecto
para evangelizar a los negros, por el cual cierto número sería educado en Europa
y enviado de regreso como misioneros para
su gente. El pobre resultado, debido principalmente al número de las muertes causadas
por la dificultad de la aclimatación, demostró que el plan era impráctico, y fue
abandonado. La Guayana Francesa, sin embargo, iba a ser el escenario del más importante
trabajo misionero de la madre Javouhey.
El
gobierno francés, después de intentos fallidos en la colonización del rico interior
de este país, solicitó la ayuda de la fundadora de las hermanas de San José, que
ya estaban establecidas allí. Habiendo
sometido sus planes a aprobación y recibido plena autoridad, la madre Javouhey
partió para Guayana en 1828, con 36 hermanas y 50 emigrantes, y pronto había organizado
una colonia autosuficiente, en la que todas los artes útiles fueron practicadas.
En
1835, dos años después de su retorno a Francia, otra vez a solicitud del gobierno,
fue una vez más a Guayana para hacerse cargo de 520 negros africanos, anteriormente
al servicio del gobierno en Cayenne, a quienes las autoridades deseaban rescatar
para la civilización y el cristianismo antes de concederles la libertad. Agobiada
como estaba por la oposición, y aún por la calumnia, su éxito con la colonia negra,
debido principalmente a su influencia
personal con los colonos, fue tan grande que cuando la emancipación se concedió
no hubo las escenas de desorden como las que marcaron ocasiones similares en otras
colonias.La mayoría de los negros habían llegado a ser cristianos y habían aprendido
las formas de la civilización y el valor del trabajo manual.
Mucho
antes la madre Javouhey había establecido una colonia de leprosos en las márgenes
del Acaruari. Incluso los indios entraron a la esfera de su influencia; tribus
enteras fueron instruidas en la fe y pidieron el bautismo. A su retorno a Francia,
en 1843, la madre Javouhey encontró nuevas pruebas que le esperaban, incluyendo
la oposición eclesiástica. Sin embargo ella continuó dirigiendo el establecimiento
de nuevas casas de misión de su orden en todas partes del mundo, además de las
más de treinta fundaciones en varias diócesis de Francia. Cuando la noticia de
la muerte de la madre de los negros llegó a la Guayana Francesa, hubo
consternación general, y la mayoría de los habitantes de sus colonias estuvieron
de luto como por una pérdida personal. La Causa de Beatificación de la madre Javouhey
fue introducida el 11 de febrero de 1908.
F.
M. RUDGE
Trascrito por Joseph P. Thomas
Dedicado a la beata Hna.
Alphonsa
Traducido
por José Luis Fernández