(De conformidad con Blass y Wescott-Hort, Annas; Josephus,
Ananos. Nombre cf. Heb. Hãnãn, Syr. Hanãn;
como una derivación de Hannah (véase ANNA).
Anás, hijo de Seth, sucedió (A.D. 6 ó 7) a Joazar como
gran sacerdote, nombrado por Quirino, quien llegó a Judea para asistir
a la incorporación del territorio de Arquelaus en la provincia romana
de Siria (Josefo, Ant., XVIII, ii, 1).
Luego de su separación del cargo por V. Gratus (A.D. 15), su
tuvo una rápida sucesión de supremos sacerdotes: Ismael,
Eleazar (hijo de Anás; quizá el Alejandro de Hechos, iv,
6, Alejandro, con el nombre en griego de Eleazar) Simón,
hasta que llegamos a José, llamado Caifás, quien supo como
retener el favor de las autoridades romanas de A.D. 18 al 36 (Josefo,
Ant., XVIII, ii, 2).
No obstante no estar formalmente en el cargo, esto no fue obstáculo
para que Anás tuviese importante influencia. Ello se puede juzgar
por las colocaciones de su hijo Eleazar, y su yerno José Caifás
(Juan, xviii, 13) y otros cuatro hijos, Jonatán (quizá el
Juan de Hechos, iv, 6, donde se lee Ionathas) Teófilo,
Matías, Anás II (Ananos). Ellos obtuvieron la dignidad
de altos sacerdotes (Jos., Ant., XVIII, iv, 3; v, 3; XIX, vi, 4; XX, ix,
I). El Nuevo Testamento ofrece una versión similar de esta impresión.
El nombre de Anás, aparece con el de José Caifás,
quien era el supremo sacerdote durante el ministerio del Salvador (Matt.,
xxvi, 3, 57; John, xi, 49, 51) se trata de un elaborado sincronismo en
el cual San Lucas introduce el ministerio público de Nuestro Señor
(Lucas, iii, 2).
La posición de alto mando atribuida al supremo sacerdote es también
confirmada en Hechos, iv, 6. Allí Anás es presentado como el “supremo
sacerdote”, mientras que el nombre de José Caifás está
entre los que le siguen en la continuidad de los sacerdocios de alta categoría.
Esa fórmula, puede dejar la impresión en el autor, de que tanto
Anás como Caifás compartían las funciones del alto sacerdocio
simultáneamente (Lucas, iii, 2). O bién de que Anás, solamente
era el supremo sacerdote (Hechos, iv, 6). Esto ha hecho emerger muchas hipótesis,
todas ellas más o menos pausibles.
Esas consideraciones no deben ser consideradas totalmente exactas, pero
dan testimonio de la ascendencia de Anás. Sin embargo, Anás
es más que una señal cronológica en la vida de Nuestro
Salvador. De conformidad con el texto de Juan, xviii, 13-27, Anás
jugó una parte decisiva en la vida de Jesús. Luego de su
arresto, el Señor es presentado directamente a Anás, en
cuyo palacio tiene lugar una especie de interrogatorio preliminar y no
oficial, un episodio omitido completamente en los textos sinopsistas.
Deben indicarse sin embargo, que el texto común aparece aquí
en condición distorsionada, como Maldonatus lo ha enfatizado
(I, 427-428).
Si se adopta la orden de Sir, Sin., (XVIII, 13, 24 14-15, 19-23, 16-18,
25-27) la sucesión se puede observar en términos de claridad
y consistencia, aunque el episodio de Anás es secundario en la
narración. La “casa de Anás”, con gran riqueza
e inuescrupulosa, se encuentra referida como maldita en el Talmud,
junto con el señalamiento de los “corruptos líderes
del sacerdocio”, cuya presencia manchó el santuario (Edersheim,
Life and Times of Jesus the Messiah I, 263 f.).
Comentarios en Lucas, iii, 2, especialmente aquellos de SCHANZ,
PLUMMER, WEISS, and HOLTZMANN; on Acts, iv, 6. KNOWLING, Expositor's Greek
Testament (New York, 1900), II, and BLASS; on John, xxviii, 12-27, CALMES,
Commentaries (Paris, 1904), 419-422; ZARN, Einl. in das N. T. (Leipzig,
1900), II, 509, 510, 524; DRUMMOND, The Authorship and Character of the
Fourth Gospel (London, 1903), 434-436; MOFFATT, The Historical N. T. (Edinburgh,
1901), p. xl and 693 sqq.; BRUNEAU, Harmony of the Gospels (New York,
1898), 121 sqq. of Synopse évangélique (Paris, 1901), 165
sqq.; SCHÜRER, The Jewish People in the Time of J. C. (tr.) Div.
II, I, 182 sqq., 198, and 202-206.
EDWARD ARBEZ.
Transcripción de Douglas J. Potter
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes
Dedicado al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María