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(Alemán: Gottesfreunde)
Una asociación de personas piadosas, tanto eclesiásticas como laicas, que tienen por objeto el cultivo de la santidad; su nombre alude, sin duda, a Juan 15, 14-15. Los círculos de los “Amigos de Dios” parecen haber tenido su origen en Basilea entre los años 1339 y 1343, y haberse extendido desde allí, río Rin abajo, hasta tan lejos como los Países Bajos, siendo Basilea, Estrasburgo y Colonia las ciudades más relevantes de su historia. Viendo el mal estado de la sociedad en aquel amplio territorio, los santos asociados unieron sus esfuerzos para contrarrestar las muchas malas influencias de su tiempo, dedicándose celosamente a las prácticas de la vida interior y trabajando diligentemente para la conversión de los pecadores. De este grupo de ascetas, cuyo solo punto de unión era su común deseo de santidad, salió la gran escuela de místicos alemanes.
Ellos aspiraban a ser santos, y en dar edificación a las devociones Católicas, no entusiasmo heterodoxo; contemplación afectiva, no árida especulación. Sus grandes maestros fueron dos Dominicos, el elocuente predicador John Tauler (1300-1361) y el escritor contemplativo Bendito Henry Suso (1300-1365); a éstos se deben añadir Henry de Nördlingen, Conrado de Kaiserheim, y los Dominicos John de Tambach (famoso teólogo), John de Sternengassen, Dietrich de Colmar, y Nicolás de Estrasburgo. Entre los que ellos dirigieron por el camino de la perfección habían varias comunidades de monjas, principalmente Dominicas (en Unterlinden, Engelthal). De entre estas Dominicas, las más renombradas por su santidad son las escritoras místicas Christina y Margaretha Ebner. Entre sus discípulos que vivían en el siglo, podemos mencionar los siguientes: Rulman Merswin, un acaudalado comerciante de Estrasburgo (1382), Henry de Rheinfefden y el caballero de Landsberg. Los sermones, tratados y cartas de los “Amigos de Dios” son notables por la belleza de su estilo, los de Suso constituyen la mejor prosa del siglo catorce, la correspondencia de Henry de Nördlingen y Margaretha Ebner son los más tempranos ejemplos de literatura epistolar en lengua Germana, y los sermones de Tauler con piezas maestras de la elocuencia.
Mientras la asociación permaneció bajo la guía de hombres como Suso y Tauler, maestros de vida espiritual, estuvo libre de defectos. Suso fue el fundador de los Hijos de María, y en un tiempo que fue testigo de la decadencia del escolasticismo o teología científica, ambos amigos basaron todo su misticismo en la doctrina Católica, particularmente en el sólido sistema de Santo Tomás.
Así como el “Libro de la eterna sabiduría” fue escrito para lectura espiritual, de igual manera su “Libro de la verdad” fue escrito para refutar los errores y fanáticos excesos de los Bigardos y Hermanos del Libre Espíritu. Por su parte, Tauler se opuso al falso misticismo de los “Fraticelli” y a las tendencias cismáticas de Luis de Baviera. Pero la gloria de los “Amigos de Dios” llegó pronto a su final. Un miembro laico de la asociación, Rulman Merswin, por ignorancia o dolo, llevó a todo el grupo de místicos Germanos a una mala reputación. La doctrina de su pretendido guía y maestro en la vida espiritual –el misterioso laico de Oberland (El Amigo de Dios de Oberland), el “Amigo de Dios” par excellence, a quien Merswin, en su obra póstuma “El Libro de la nueva Roca”, atribuye revelaciones, profecías de castigos inmediatos, y la misión divina de purificar la Iglesia- era diametralmente opuesta a la de Suso, Tauler y los demás. Denifle ha demostrado definitivamente que el gran desconocido de Merswin es un mito, pero, como el “Gran Amigo de Dios” había sido considerado anteriormente como el reformador de la jerarquía y un precursor de Lutero, el ermitaño de Oberland (Alsacia) fue muy celebrado y frecuentemente citado por aquellos escritores Protestantes que aseguraban que el misticismo Germano era incompatible con la supremacía de Roma, la teología escolástica, etcétera.
Después de la muerte de Merswin, Nicolás de Basilea se convirtió en el jefe de los seudo-Amigos de Dios, pero fue condenado por Bigardo y quemado en Viena en 1409. Otro miembro destacado de esta secta, su discípulo Martín de Mainz, había sufrido un castigo semejante dieciséis años antes en Colonia, por someter, sin reservas, a un laico y mantener diversas proposiciones heréticas. Al principio del siglo quince, los “Amigos de Dios”, ortodoxos o heterodoxos, desaparecen de las páginas de la historia.
Escrito por Reginald Walsh.
Transcrito por Fr. Noel Tobin.
Traducido por Andrés Peral Martín
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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