Famoso
navegante italiano, nació en Florencia, el 9 de marzo de 1451; murió
en Sevilla, el 22 de febrero de 1512. Fue el tercer hijo de Ser Nastagio,
un notario de Florencia, hijo de Amerigo Vespucci. Su madre fue Lisabetta,
hija de Ser Giovanni, hijo de Ser Andrea Mini; su madre era Maria, hija
de Simone, hijo de Francesco di Filicaia. La fecha del nacimiento de
Américo, muy discutida anteriormente, es ahora establecida definitivamente
por los libros de la Ufficio delle Tratte, preservados en
el Reale Archivio di Stato de Florencia, donde se encuentra el
siguiente pasaje: Amerigo, hijo de Ser Nastagio, hijo de Ser Amerigo
Vespucci, en el día IX de Marzo de MCCCCLI ( 1451). La madre del
padre de Américo fue Nanna, hija de Mestro Michele, de los Onesti de
Pescia, y hermana de Mestro Michele, el padre de Nicole y de Francesco,
que residía en el magistrato supremo de los Jefes en la República de Florencia.
Vespucio recibió
su primera educación de su tío Giorgio Antonio, un filósofo platónico
que fue maestro de la mayor parte de la nobleza Florentina. Américo
cultivó el estudio de la literatura, incluyendo la de la lengua Latina,
como se muestra por un pequeño código autógrafo en la Biblioteca Ricardiana
de Florencia, titulado "Dettati da mettere in latino"
al final del cual está escrito lo siguiente: Este libreto fue
escrito por Amerigo Se Anastagio Vespucci También escribió una
carta en Latín a su padre, fechada el 19 de octubre de 1476, en la que
da cuenta de sus estudios. Posiblemente Vespucio se había relacionado
con Toscanelli, quien, como es sabido, murió en 1482, dos años después
de que Américo se fue a España. Después de esto, Américo se dedicó al
estudio de la física, astronomía, y cosmografía, ciencias en las que
logró rápido progreso.
Después de
la muerte de su padre, que ocurrió por el año 1483, Américo, quizás
a causa de las circunstancias desafortunadas de su familia, se convirtió
en administrador de la casa de Lorenzo di Pierfrancesco de' Medici,
con varios cargos que fueron multiplicados en proporción a como ganaba
la confianza y el afecto de los hijos de Pierfrancesco, de cuyos intereses
rurales y comerciales llegó a ser superintendente, como se aprecia de
numerosas cartas escritas a él, que han sido recientemente publicadas.
De 1478 a 1480 estuvo agregado a la embajada en París, a las órdenes
de su pariente Guido Antonio Vespucci,
embajador de Florencia ante Luis XI de Francia. Consecuentemente, escribió
muchos reportes a la Signoria, que son preservados en el Archivio di Stato de Florencia. La estadía
de Vespucio en París, y la del Duque Rene de Lorraine en Florencia,
anteriormente, explican porqué Vespucio habría enviado al Duque Rene
una copia, en Latín, de la carta de los cuatro viajes, escrita en Italiano
al gonfaloniere perpetuo Piero Soderini, y porqué una de
las primeras ediciones de los viajes de Vespucio ( la tercera) habría
sido hecho en París en 1504. Los oficios que Vespucio mantuvo de la
rama más joven de la casa de Medici explican porque él, entre noviembre
de 1491 y febrero de 1492, se unió, en Sevilla, con Giannetto di Lorenzo
Berardo Berardi, jefe de una casa establecida en esa ciudad, y que tenía
estrechas relaciones financieras con la rama más joven de los Medici,
esto es, con Lorenzo di Pierfrancesco y su hijo. Gracias a su inteligencia,
llegó a ser uno de los agentes principales de esa firma, la que, más
tarde tuvo una parte principal en equipar las expediciones oceánicas
que condujeron al descubrimiento del Nuevo Mundo.
Los viajes
exitosos de Cristóbal Colón incrementaron el deseo de Vespucio de tomar
parte en el movimiento Europeo general para buscar un pasaje occidental
a las Indias. Habiendo obtenido tres barcos de Fernando, Rey de Castilla,
Vespucio pudo emprender su primer viaje. Consecuentemente, zarpó de
Cádiz el 10 de mayo de 1497, navegando hacia las Islas Fortuna, y entonces
enderezando el curso hacia el occidente. Después de veintisiete o treinta
y siete días, el 6 o 10 de abril, tocó tierra continental ( Guyana
o Brasil? ), Y fue bien recibido por los habitantes del lugar. En este
primer viaje él pudo haber entrado al Golfo de México y navegar a lo
largo de la costa de una gran porción de Estados Unidos, hasta el Golfo
de San Lorenzo. Entonces retornó a España y arribó a Cádiz el 15 de
octubre de 1498. No hay más relación de este primer viaje que la contenida
en la primera carta de Américo Vespucio con relación a las islas recién
encontradas en sus cuatro viajes, dirigida a Piero Soderini, Gonfaloniere
de Florencia.
El 16 de mayo
de 1499, Vespucio zarpó de Cádiz en su segundo viaje, con Alonso de
Ojeda y Juan de la Cosa. Dirigió su curso hacia Cabo Verde, cruzó el
Ecuador, y avistó tierra, en la costa de Brasil, a 4° o 5° S, posiblemente
cerca de Aracati. De allí siguió la costa a lo largo de las Guyanas
y el continente, desde el golfo de Paria a Maracaibo y Cabo de la Vela;
Descubrió el Cabo San Agustín y el río Amazonas, e hizo notables observaciones
de las corrientes marinas, de la Cruz del Sur y otras constelaciones
australes. Regresó a España en septiembre de 1500. Hubo dos expediciones
emprendidas al servicio de España; la tercera y la cuarta al de Portugal.
Como consecuencia de las grandes fatigas de su segundo viaje, Vespucio
cayó enfermo de Malaria. Cuando su salud se restableció, escribió una
crónica de su viaje a Lorenzo di Pierfrancesco de' Medici.
En mayo de
1501, navegó de Lisboa a Cabo Verde, y de allí hacia el oeste, hasta
que el primero de enero de 1502, llegó a un golfo a 13° S., que llamó
Bahía de todos los Santos, en cuyas costas ahora se levanta la ciudad
de Bahía. De allí, navegó a lo largo de la costa de Sudamérica, hasta
la Plata. A su regreso, descubrió la isla de Georgia del Sur, a 54°
S., y 1900 Km al este de Tierra del Fuego. Arribó a Lisboa el 7 de septiembre
de 1502. En su cuarto viaje, se embarcó con Gonzalo Coelho desde Lisboa,
el 10 de junio de 1503, tocó tierra en las Islas de Cabo Verde, y cambió
su curso hacia Bahía de todos los Santos. En Cabo Frío, habiendo encontrado
grandes cantidades de madera de Brasil, estableció una agencia, exactamente
en el trópico de Capricornio. Después de esto, navegó la costa del continente
hasta cerca de Río de la Plata, y entonces regresó a Lisboa, a donde
arribó el 18 de junio de 1504. Vespucio realizó un quinto viaje con
Juan de la Cosa, entre mayo y diciembre de 1505; Ellos visitaron el
golfo de Darién y navegaron 320 Km sobre el río Atrato. Durante este
viaje recogió oro y perlas, y recibió información de la existencia de
una gran abundancia de estos materiales en esa región. Este viaje fue
repetido por los dos navegantes en 1507. De esas dos expediciones, sin
embargo, no se da cuenta especial por parte de Vespucio. Se debe agregar
que, en 1506, Vespucio estuvo ocupado en España, equipando la expedición
de Pinzón, que fue abandonada en Marzo de 1507.
Los hechos
respecto a los viajes de Vespucio son aceptados como se dan en la narración
anterior por la mayoría de los biógrafos autorizados del navegante;
pero la inexactitud de los textos impresos, la dificultad de identificar
los nombres de lugares, usados por Vespucio, con los nombres actuales,
y el error de atribuir autenticidad a todas las afirmaciones contenidas
en los documentos oficiales, especialmente en aquellos con relación
a procedimientos legales, han dado origen a enorme confusión en todos
estos relatos de los viajes de Américo Vespucio, de los cuales la base
principal para crítica futura será la investigación de códices apócrifos
de las narraciones de los viajes de Vespucio, escritos al tiempo en
que los auténticos aparecieron. Vespucio fue ciertamente tenido en alta
estima en España, donde se estableció después de sus viajes al servicio
de Portugal. En 1505, por un decreto real, del 14 de abril de ese año,
recibió la naturalización española, y un decreto del 6 de Agosto de
1508, lo nombra piloto mayor de España, título que corresponde
al moderno jefe del Almirantazgo, y que poseyó Vespucio hasta su muerte.
Américo Vespucio
se casó con María Cerezo, aparentemente en 1505. La única información
precisa respecto a ella es proporcionada por el decreto real del 28
de marzo de 1512, concediéndole una pensión, a cuenta de la satisfacción
dada por su esposo como piloto mayor, pensión que fue
confirmada por el decreto de noviembre 16 de 1523. Por otra parte,
un decreto del 26 de diciembre de 1524, garantiza el resto de la pensión
a su hermana Catalina Cerezo; lo que prueba que María murió entre las
dos últimas fechas, y que no dejó hijos. Con Américo Vespucio, estaba
el hijo de su hermano Antonio, Giovanni, que nació el 6 de marzo de
1486, y que fue nombrado piloto mayor en 1512, a la muerte de su predecesor
y tío, Américo. Para información relacionada a él, véase Harrisse,El
descubrimiento de Norte América(1892), 744-5.
Es imposible
determinar, aquí, el lugar de Américo Vespucio en la historia del descubrimiento
del Nuevo Mundo, en relación a los de Cristóbal Colón, Sebastián Cabot,
y de los hermanos Pinzón. Primero es necesario distinguir entre el descubrimiento
geográfico y el social de América. El primero es debido a los islandeses,
quienes establecieron, en la costa este de Groenlandia, una colonia
que fue mantenida desde el siglo décimo hasta el decimoquinto, de cuya
historia un muy buen compendio es dado por Fischer en Los descubrimientos
de los Normandos en América ( Londres 1902); en conexión con este
trabajo debería ser consultada la colección de documentos concernientes
a las relaciones de la Iglesia de Roma con Groenlandia durante esas
centurias, publicados por orden de León XIII.
El descubrimiento
de América se debió al fracaso de la cruzada contra los turcos que fue
intentada por Pío II, y cuyo éxito fue frustrado por la rivalidad y
corrupción de los estados de Europa en ese tiempo. Europa sintió entonces
la necesidad de ir al Oriente por otro camino, de buscar el Oriente
por medio del Occidente, un eslogan que llegó a ser la bandera de los
navegantes de esta época.
Paolo Toscanelli,
cuya sinceridad de sentimiento religioso no fue menos que su gran mérito
de logro científico ( ver el trabajo del presente autor sobre Toscanelli,
I, 1894, en la "Raccolta Colombiana", parte V), previó,
antes de que Portugal lo hiciera, que el tiempo había llegado para que
este país tomara el lugar de Italia como el intermediario del comercio
entre Europa y Asia, y por lo tanto, como punto de partida de navegantes
y aventureros, seducidos por el deseo de ser los ejecutores de la gran
empresa. Colón fue el primero en alcanzar tierra al oeste una
de las islas Bahamas- el 12 de octubre de 1492, convencido de que había
llegado a una de las islas de Asia oriental. Fue seguido por Vespucio,
Cabot, y muchos otros, cada uno proponiéndose llegar a la tierra de
las especias, esto es, India.
No podemos,
aquí, entrar en la muy intrincada cuestión de quién, de los tres navegantes
nombrados, fue el primero en pisar tierra continental del Nuevo Mundo.
Para esto, sería necesario tener ante nosotros los textos correctos
de todos los documentos fundamentales concernientes a esos navegantes.
Con respecto a Colón, la Raccolta Colombiana, publicada
por el gobierno Italiano en ocasión del cuarto centenario del descubrimiento
de América, es un documento exhaustivo. Muy importantes, para toda la
historia del descubrimiento de América, son las colecciones de Navarrete,
los libros y documentos publicados por Harrisse, la Duquesa de Alba,
y muchos otros. Pero con respecto a Vespucio, hay, en Florencia, copias
contemporáneas apócrifas de todas las descripciones de sus viajes, excepto
el texto que fue usado para la publicación del "Mundus novus,
de cuya descripción, como será visto más tarde, falta una correcta edición.
Las primeras
ediciones de los documentos relacionados a los viajes de Vespucio pueden
ser clasificadas como sigue:
A. Texto Parisino
: A. Mundus Novus ( tercer viaje), 1a. ed., 1503 o 1504.
B. Textos Florentinos:
Ba. Carta de los cuatro viajes en los años 1497-98, 1499-1500,
1501-2, 1503-4; 1a. ed.,1507; Bb. Carta publicada por Baldini en 1745,
con relación al segundo viaje; Bc. Carta publicada por Bartolozzi en
1789, con relación al tercer viaje; Bd. Carta publicada por Baldelli
Boni en 1827, con relación al tercer viaje;
C. Textos Venecianos:
Ca. Carta de Girolamo Vianello a la Signoria de Venecia, fechada
el 23 de diciembre de 1506, con relación al quinto viaje, publicada
por primera vez por Humboldt en 1839. Cb. Carta de Francesco Corner
a la Signoria de Venecia, fechada el 19 de junio de 1508, con
relación al sexto viaje, publicada por primera vez por Harrisse en 1892.
La pregunta
principal gira ,a la vez, sobre la autenticidad del viaje y sobre aquella
de las publicaciones A, Ba,
Bb, Bc, Bd, Ca, y Cb. En general, una confusión muy errónea es hecha
entre dos puntos: Casi todos admiten la autenticidad de las publicaciones
A y Ba, pero muchos rechazan la autenticidad del primer viaje, hecho
por Vespucio en los años 1497 y 1498, y descrito en la publicación Ba.
Algunos, como Varuhagen y otros, niegan la autenticidad de los textos
Bb, Bc, y Bd, mientras otros mantienen la opinión contraria con respecto
a uno u otro, o a los tres de estos textos. Casi todos consideran como
inadmisibles los viajes quinto y sexto, narrados en los textos Ca y
Cb.
Para las varias
ediciones del Mundus novus, la publicación de Sarnow y Trubenbach
es exhaustiva, pero no hay edición crítica de ninguno de los otros textos,
que fueron impresos con muchos errores; mientras, como se ha dicho,
los textos apócrifos, aunque contemporáneos, de todos ellos son preservados
en Florencia. El presente autor propuso la preparación de una edición
crítica de este tipo, y la proposición fue aprobada por tres Congresos
Geográficos Nacionales de Italia, celebrados en Florencia (1898), Milán
(1901), y Nápoles (1904), respectivamente, y por el Congreso Internacional
de Americanistas, celebrado en Stuttgart, en Agosto de 1904. Recientemente,
una comisión ha sido creada en Florencia, para la ejecución de este
propósito, bajo la presidencia del Marqués Filippo Corsini, presidente
de la Sociedad de Estudios Geográfico y Colonial residente en Florencia;
De esta comisión, el Profesor Attilo Mori, del Instituto Geográfico
Militar, y el autor de este artículo son miembros. Hasta que la publicación
en cuestión aparezca, será inútil discutir la autenticidad de los viajes
de Vespucio, basando tal discusión sobre los textos incorrectos que
están ahora disponibles- excepción hecha del Mundus novus,
citado arriba. Aquellos que buscan mayor detalle en relación a estos
códices pueden consultar a Harrisse, "Biblioteca americana vetustissima"
(1868), y Additions(1872). Todos los trabajos de este autor,
sean bibliográficos o históricos, son la base para cualquier trabajo
sobre el descubrimiento de América.
Es bien conocido
hoy que Vespucio no fue en modo alguno responsable del hecho de que
su nombre, y no el de Colón, fuera dado al nuevo Mundo, y por lo tanto,
que no merece el cargo de robo que ha sido hecho contra él por muchos,
entre ellos, el famoso publicista americano, Emerson, que fue llevado
al error por escritores partidistas. Por otra parte, la correspondencia
afectiva entre los dos navegantes sería suficiente para desaprobar todas
las acusaciones indignas. La carga recibió un cierto apoyo de los esfuerzos
de una porción considerable del clero, de todo el mundo, para obtener
la canonización de Colón, la cual, sin embargo no tuvo éxito, cuando
los méritos del caso fueron examinados, por orden de León XIII, en ocasión
del cuarto centenario del descubrimiento de América. En esta época,
el clamor general contra Américo Vespucio fue tan grande que el famoso
estadista americano Blaine, en ocasión de la exposición de Chicago,
publicó un libro bajo el título de Colón y Colombia, con
objeto de que no pudiera contaminarse con el nombre profano de Vespucio.
Puede ser comentado
que, al tiempo del descubrimiento de América, como es ahora claramente
probado, las narraciones de los viajes de Vespucio fueron más ampliamente
diseminadas, por mucho, que lo que fueron aquellas de los viajes de
Colón, y que Florencia era el centro principal para la difusión de noticias
sobre el descubrimiento del Nuevo Mundo. A las cercanas relaciones que
existían entre Gian Francesco Pico, Duque de la Mirándola y Florencia,
y entre Gian Francesco y el erudito alemán, Matthew Ringmann, quien
en 1504, publicó una de las más importantes ediciones del Mundus
novus, bajo el título de "De ora antartica per regem Portugalliae
pridem inventa", y a las cercanas relaciones entre Ringmann y el
geógrafo Martin Waldseemuller (Hylacomilus), se debe el hecho que cuando,
en 1507, Waldseemuller publicó el célebre trabajo "Cosmographiae
introductio", en Saint-Dié, en Lorraine, él dio el nombre de América
al Nuevo Mundo, arguyendo que, ya que los tres continentes entonces
conocidos, Europa, Asia, y África, tenían nombres de mujer, era propio
dar al recientemente descubierto continente también el nombre de una
mujer, tomándolo del nombre de bautismo del descubridor del nuevo continente,
Vespucio. Muchos intentos fueron hechos para nombrar al Nuevo Mundo
Colombia, como la justicia parecía demandar, pero todos estos esfuerzos
fracasaron. El autor ha tratado de aclarar todos estos puntos y probar
la honestidad de Vespucio; y su esfuerzo ha recibido la aprobación de
la Sociedad Numismática y Arqueológica de Nueva York; por lo anterior,
habiendo resuelto acuñar , cada año, una medalla conmemorativa de algún
benefactor de América, decidió que la primera de estas medallas debería
ser acuñada en honor de Américo Vespucio, y solicitó al autor proponer
la mejor efigie del gran navegante para su reproducción. La sociedad
aceptó la sugerencia del autor y dio la preferencia a la efigie de la
Galleria degli Uffizi de Florencia, que es generalmente aceptada
ser la más genuina, pero consideraron que deberían tomar en cuenta el
gran mapa de Waldseemuller, de 1507, en el cual hay un retrato de Américo
Vespucio, así, la medalla fue acuñada con dos imágenes, una en cada
lado.
En la siguiente
bibliografía, hemos juzgado inútil citar los trabajos generales sobre
América, y sobre su descubrimiento, los cuales aunque no conciernen
a Vespucio especialmente, hacen referencia a él, como los de ASENSIO,
FISKE, GAFFAREL, HERRERA, HUGUES, HUMBOLDT, IRVING, PAYNE, ROBERTSON,
ROSELLY DE LORGUES, TIRABOSCHI, WINDSOR, etc., para los cuales el lector
es referido a los artículos de AMÉRICA y de COLON; hemos, por el contrario,
limitado nuestras citas a los trabajos que a la luz nuevos hechos, y
no son, por lo tanto, exposiciones de las opiniones de sus autores.
Para la bibliografía de las diversas ediciones de los viajes de Vespucio
y de los autores que escribieron con relación a ellos entre los años
1492 y 1551, véase HARRISSE, Biblioteca americana vetustissima (New
York, 1866); IDEM, Additions (Paris, 1872); y para lo mismo, pero, hasta
el presente, véase FUMAGALLI, Bibliographia di Amerigo Vespucci en BANDINI,
Vita di Amerigo Vespucci illustrata e commentata da Gustavo Uzielli
(Florence, 1898), 104-28. Algunos podrán encontrar extraño que ciertos
autores no son citados, como, por ejemplo Hugues, quien ha escrito numerosos
trabajos muy autorizados sobre Vespucio, totalmente desprovistos, sin
embargo, de criticismo; todos ellos son citados en la Bibliografía de
Fumagalli. Hugues y Varnhagen consideran como apócrifas algunas narraciones
de los viajes de Vespucio que son consideradas por otros autores ser
de lo más auténtico; y ellos basan esta opinión en el hecho que las
narraciones en cuestión fueron publicadas dos o tres siglos después
de la muerte de Vespucio. Por ese razonamiento, uno declararía el comentario
de Pietro Alighieri, sobre la Divina Comedia ser apócrifo,
ya que fue publicado cinco siglos después de la muerte de Dante. Hugues
y Berchet, sin embargo, de acuerdo a ese razonamiento, han omitido algunos
de los relatos de los viajes de Vespucio, contenidos en la "Raccolta
Colombiana", parte V, vol. II, y, como todos los estudiosos de
Vespucio, excepto Sarnow y Trubenbach, ellos han omitido completamente
cualquier estudio crítico de los textos de las narraciones, aceptando
las publicaciones actuales tal como están, sin tomar cuidado de compararlas
con los códices. RAMUSIO, Navigationi et viaggi, I (Venice, 1550-59);
BANDINI, Vita e letters di Amerigo Vespucci (Florence, 1745); BARTOLOZZI,
Ricerche istorico-critiche circa alle scoperte di Amerigo Vespucci (Florence,
1789); CANOVAI, Viaggi d'Amerigo Vespucci (Florence, 1817); BALDELLI-BONI,
Il milione, I (Florence, 1827), p. liii-lix; NAVARRETE, Colección de
los viajes y descubrimientos, III (Madrid, 1825-37); HUMBOLDT, Examen
critique de l'histoire du nouveau continent, XI (Paris, 1836-39), 157;
SANTAREM, Recherches sur Americ Vespuce et ses voyages (Paris, 1842);
AVEZAC, Les voyages d'Americ Vespuce au compte de l'Espagne in Bulletin
de la societe de geographie de Paris (1858); VARNHAGEN, Amerigo Vespucci,
Son caractere, ses ecrits (meme les moins authentiques), sa vie et ses
navigations (Lima, 1865); HARRISSE, Bibliotheca americana vetustissima.
Additions (Paris, 1872), p. xxviii; IDEM, The Discovery of North America
(London, 1892); TOSCANELLI, Notes et documents concernant les rapports
entre l'Italie et l'Amerique (Florence, 1893); MARKHAM, Vespucci. The Letters and other Documents illustrative of his Career
(London, 1894); HARRISSE, Americus Vespuccius (London, 1895); THATCHER,
The Continent of America: its Discovery and its Baptism (New York, 1896);
UZIELLI, Amerigo Vespucci davanti la critica storica in Atti del Congresso
Geografico Italiano (Florence, 1898); BANDINI, Vita di Amerigo Vespucci,
illustrata e commentata da Gustavo Uzielli (Florence, 1898); MASETTI
BENCINI AND HOWARD SMITH, La vita di Amerigo Vespucci in Firenze (Florence,
1903); SARNOW AND TRUBENBACH, Mundus novus (Strasburg, 1903); FISCHER
AND WIESER, The oldest Map with the name of America of the year 1507
and the Carta Marina of the year 1516 by M. Waldseemuller (Ilacomilus)
(Innsbruck, 1903); Proceedings and Papers of the American Numismatic
and Archaeological Society of New York City, 46th annual meeting (1904),
8-15.
GUSTAVO UZIELLI
Trascrito por Thomas M. Barrett
Dedicado a la memoria de Américo Vespucio
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