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El excesivo deseo de honor. Antiguamente en Roma los candidatos a un
cargo estaban acostumbrados a comenzar por ir (ambire) solicitando
votos. A esta lucha por lograr el favor popular se le decía ambitio.
El honor es la manifestación de cierta reverencia por una persona
debido al valor o conjunto de buenas cualidades que se considera que tiene
esa persona. El excesivo deseo de distinción es, por supuesto,
un pecado, no porque esté mal en sí mismo desear tener el
respeto o la consideración de otros, sino porque se asume que esta
búsqueda es conducida sin una apropiada consideración a
los mandatos de una sana razón. Este desorden en el deseo o búsqueda
de honor puede ocurrir principalmente de tres modos.
- Uno puede querer esta exhibición de homenaje por algún mérito
que en realidad no posee.
- Un hombre puede permitirse olvidar que la cosa o cosas, cualesquiera pudieran
ser, que se piensa han de merecer el testimonio de otros, no son suyas gratuitamente,
son de Dios, y que por tanto el crédito pertenece primariamente a Dios.
- Una persona puede estar tan absorta en la exhibición de autoestima
y deferencia hacia si mismo como para fracasar en emplear el particular grado
de excelencia que evoca, para el bien de los demás (Santo Tomás,
Summa Theol., II-II, Q. cxxxi, Art. 1).
La ambición como tal no es considerada un pecado mortal, pero puede
convertirse en tal debido a los medios que usa para alcanzar sus objetivos,
como por ejemplo, el simoniaco esfuerzo de obtener una dignidad eclesiástica,
o por el daño causado a otra persona. La ambición opera como un
impedimento canónico en las siguientes circunstancias. Son considerados
inelegibles aquellos que dan por sentados sus ascensos a una dignidad eclesiástica,
y, antes de recibir el requisito formal de la notificación de su habilitación,
por algún acto manifiesto se degradan como si su elección fuera
un hecho consumado. En este caso es asimismo considerado inválido el
otorgamiento del cargo (Corp. Jur. Can. en VI Decret., Lb. I, tit.
vi, cap. v).
JOSEPH F. DELANY
Trascrito por W.S. French, Jr.
Dedicado a Adrian W. Harmening, O.S.B.
Traducido por Luis Alberto Álvarez Bianchi
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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