(agnoetai,
de agnoeo, ser ignorante de).
Nombre
dado a aquellos que negaban la existencia ya sea de Dios, ya sea de
Cristo.
·
Los
teofronianos, llamados así debido a su líder, Teofronio de Capadocia
(370), negaban que Dios conociera el pasado de memoria o el futuro
con certeza, y enseñaban que incluso para un conocimiento del pasado
Él necesitaba estudio y reflexión.
·
Los
arrianos,
considerando la naturaleza de Cristo inferior a la de su Padre, insistían
en que Él ignoraba muchas cosas, según se ve por sus propias declaraciones
sobre el día del juicio y por el hecho de que hacía preguntas a sus
compañeros y a los judíos.
·
Los
apolinaristas,
negando que Cristo tenía un alma humana, o, al menos, que tenía una
inteligencia, necesariamente lo suponían privado de conocimiento.
·
Los
nestorianos en general, y los adopcionistas, quienes renovaron el
error de aquellos, creían que el conocimiento de Cristo era limitado;
que Él adelantaba en ciencia mientras crecía en edad.
·
Los
monofisitas creían lógicamente que Cristo conocía todas las cosas,
pues, según ellos, Él tenía una sola naturaleza: la divina. Pero algunos,
denominados monofisitas severianos, establecían límites al conocimiento
de Cristo.
·
Lutero atribuía a Cristo un conocimiento
extraordinario, si no omnisciencia, pero muchos de los reformistas,
como Bucero, Juan Calvino, Zuinglio,
y otros, lo negaban.
·
Algunos
católicos en el siglo XIX también cuestionaron la omnisciencia del intelecto humano de Cristo,
por ejemplo, Klee, Günther, Bougaud, y la controversia atrajo nuevamente
algún interés debido a las especulaciones del Abad Loisy.
(Véase
Conocimiento de Jesucristo;
MONOFISISMO).
Transcrito
por Paul T. Crowley
edicado al Sagrado Corazón
Traducido por Emilce S. Fékete