(Oh!
Santo Dios.)
Las palabras en griego de la apertura de una invocación, o doxología,
o himno – ya que puede recibir con propiedad cualquiera de estos títulos
– que es cantada, en la Liturgia Romana, durante la Improperia, o “Reproches”,
en la ceremonia de Adoración de la Cruz, en Viernes Santo. El breve himno
es cantado por dos coros alternativamente en Griego y Latín, como sigue:
Primer Coro: Agios o Theos (Oh Santo Dios). Segundo Coro:
Sanctus Deus. Primer Coro: Agios iachyros (Santo Fuerte).
Segundo Coro: Sanctus fortis. Primer Coro: Agios
athanatos, eleison imas (Santo, Inmortal, ten misericordia
de nosotros). Segundo Coro: Sanctus inmortales, miserere nobis.
Por lo tanto el himno aparece en el Oficio de Semana Santa, con las palabras
Griegas `Ágios ó theòs, `ágios ìskhuròs,
`Ágios àthánatos èléeson èmâs
expresadas en caracteres Latinizados para representar la pronunciación
Griega (e.g. eleison imas por eleéson émas, permaneciendo inaudible
la aspirada, como en Griego moderno. El himno es por lo tanto cantado doce veces,
alternando con una serie de variados “Reproches”
Por la palabra latina dicha tres veces, se alude a veces al himno como Tersanctus,
y es por tanto apto para confundirlo con el triple Sanctus al final del
prefacio en la Misa. En las directivas de la Liturgia Griega, en la cual
el himno es dicho muy frecuentemente, siempre se los menciona como el
Trisagio (trís: tres veces, `ágios: santo), y es por lo
tanto general y apropiadamente conocido. Es cantado en la Entrada Menor,
o en la solemne procesión que lleva el libro de los Evangelios
a la Misa, en las liturgias de Constantinopla y Armenia y en la de San
Marco. En la Liturgia Gálica fue ubicado antes y después
del Evangelio. El himno es ciertamente de gran antiguedad, y quizás
mucho más antiguo que el evento que se le asigna como origen por
la Menología Griega. La leyenda, que puede ser considerada como
muy improbable, relata que durante el reino del joven Teodosio (408-450),
Constantinopla fue sacudida por un violento terremoto, un 24 de Setiembre,
y esto alteró al pueblo, el Emperador, y el Patriarca Proclus (434-446)
estaban orando por socorro celestial, un niño fue repentinamente
levantado por los aires, por quien todos de inmediato reclamaron con el
Kyrie eleison; y que el niño volvió a la tierra, reprendió
a la gente de viva voz para que oraran: “Oh! Santo Dios, Santo y
Fuerte, Santo e Inmortal”, e inmediatamente expiró. El hecho
de que el himno fue una de las exclamaciones de los Padres en el Concilio
de Calcedonia (451), y que no solamente es común a todas las liturgias
Griegas Orientales, sino que fue usado también en la Liturgia Gálica
[San Germanus de París, (d.576), refiriéndose al mismo como
siendo cantado tanto en Griego como en Latín: "Incipiente
præsule ecclesia Ajus (esto es, Agios) psallit, dicens latinum cum
græco", como también previamente sólo en
Griego, antes de la Prophetia] sugiere la conclusión de que dada
tanta difusión y aparentemente un uso tan común, el himno
es extremadamente antiguo, quizá de origen apostólico. Benedicto
XIV pensó que la fórmula Griega fue adjuntada a la en Latín
en alusión a la voz divina escuchada en Constantinopla. Pero difícilmente
sea necesaria la explicación, en vista de la retención del
Kyrie eleison en la Liturgia Romana, al igual que palabras Hebreas tales
como Amen, Alleluia, Hosanna, Sabaoth. La reverencia por la antiguedad,
y la influencia de liturgia sobre liturgia, sería suficiente para
explicar la forma Griega. Es verdad que el Kyrie eleison no esta unido
a una versión Latina. Por otra parte, es tan simple y ocurre tan
frecuentemente, que su significado podría ser fácilmente
aprendido y recordado; considerando que el Trisagion, elaborado y raramente
usado, podía muy bien recibir una versión paralela en Latín.
Varias adiciones hechas de tiempo en tiempo en el Este han desfigurado
su simplicidad o puesto en peligro su ortodoxia. Así, la frase
“Quien fue crucificado por nosotros” agregado por Pedro el
Batanero, con el objeto de divulgar la herjía de los Teopaschitas
(quienes aseveraban que la Naturaleza Divina sufrió sobre la cruz),
aunque susceptible de una correcta interpretación, fue sin embargo
insertada con intención herética. Tradicionalmente el himno
ha estado siempre dirigido a la Santísima Trinidad (Isaias, vi,
3).
Consiguientemente, Calandion, Obispo de Antioquía, tanto para
mitigar el tumulto originado como para eliminar su maligna sugestión,
trató de anteponerle las palabras “Cristo, Rey”, haciendo
así referencia directa e inequívocamente a la Palabra Encarnada:
“Oh! Santo Dios, Santo y Fuerte, Santo e Inmortal, Cristo, Rey,
Quien fue crucificado por nosotros, ten misericordia de nosotros”.
Su bien intencionado esfuerzo no tuvo éxito y la enmienda fue rechazada.
Subsecuentemente, el herético Severo, Patriarca de Antioquía,
escribió para probar la correcta adscripción del himno al
Hijo de Dios, y generalizó el uso de la adición en su diócesis.
Gregorio VII (1073-85) escribió a los armenios, quienes aún usaban
la nueva fórmula, pidiéndoles que evitaran toda ocasión
de escándalo y sospecha de interpretación equívoca cancelando
la fórmula que no había sido adoptada ni por la Iglesia Romana,
ni la Oriental, salvo la Armenia. Parece que el mandato no fue considerado favorablemente;
cuando, siglos después, fue discutida nuevamente la unión con
los Armenios, una pregunta sobre si los Armenios podían seguir usando
la fórmula “Quien sufrió por nosotros” fue dirigida
(20 de Enero de 1635) a Propaganda y fue contestada negativamente. Se encuentran
variaciones de la fórmula tradicional y la adscripción Trinitaria
en el rito Armenio-Gregoriano. Estas están dirigidas al Redentor, y varían
con la fiesta o el oficio. Así, la fórmula de Pedro es usada todos
los Viernes; todos los Domingos: “Tu que resucitaste desde los muertos”;
en Jueves Santo: “Tu que fuiste traicionado por nosotros”; en Sábado
Santo: “Tu que fuiste enterrado por nosotros”; en la Fiesta de la
Asunción: “Tu que has venido a la muerte de la Santa Madre y Virgen”,
etc. El rito Armenio-Romano ha suprimido todas estas variaciones. El Trisagion
es cantado en la Iglesia Griega en todos los horarios canónicos y varias
veces durante el servicio de la Misa larga. Como lo hemos visto, en la iglesia
Latina es cantado solamente en Viernes Santo. Cantados durante toda la impresionante
ceremonia de la Adoración de la Cruz, en el escenario musical polifónico
de Palestina para ambos, los “Reproches” y el Trisagión,
son sin duda una obra maestra, quizá la obra maestra de este príncipe
de los cantos de la iglesia, agrega un subyugante pathos de música a
las palabras y constituye, como el Coro del Aleluya de Hendel, una maravilla
de simplicidad logrando un efecto maravilloso
H.T. HENRY
Transcripto por WGKofron
Con agradecimiento a la Iglesia de Santa María, Akron, Ohio
Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi