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Se refiere al listado completo o parcial de las
letras del alfabeto, mayormente del griego o latín, que se encuentra
inscrito en antiguos monumentos tanto paganos como cristianos. En los inicios del cristianismo, o cerca de los mismos, ya el alfabeto
latino había tenido muchos de sus cambios principales, y había llegado
a ser un sistema fijo y definido. El
alfabeto griego, más aún y con ciertas modificaciones, había llegado
a estar ya muy cercanamente asimilado al latino.
Hacia el siglo VIII de Roma, las letras habían adquirido ya su
forma artística, abandonando con ello la estrechez de representación
que las había caracterizado. No
se han encontrado tres letras agregadas por el Emperador Claudio en
las inscripciones cristianas. Se
considera que tales letras cayeron en desuso luego de la muerte del
mencionado emperador. Es de notar que el alfabeto utilizado en las
inscripciones de los monumentos difiere de la forma cursiva, creándose
por lo tanto dificultad en cometer errores de confusión entre una forma
de representación y la otra. Las
formas escritas generalmente no aparecen en los monumentos y esculturas,
y no hacen su aparición sino hasta el siglo IV.
El número de objetos antiguos del cristianismo que contienen
el abecedaria es muy limitado, con la excepción de dos vasos encontrados
en Cartago. Por otro lado, escrituras originadas en los
hogares son numerosas e incluyen varias tablas que se estima eran utilizadas
por aprendices. También se han
encontrados lápidas y piedras en las catacumbas, las cuales contenían
los símbolos A, B, C, etc. Estas
representaciones están arregladas, en ciertas ocasiones, lo que ha constituído
un reto a la sagacidad de los estudiosos.
Una de ellas, encontrada en el cementerio de San Alejandro en
la Via Nomentana, contiene las inscripciones de la siguiente manera:
AXBVCTESDR .......... BCCEECHI
EQGPH .......... M MNOPQ
RSTVXYZ
Lo anterior representa, con toda probabilidad,
una inscripción de tarea de escuela.
La misma puede ser comparada con otra inscripción de Cassius
Caecinianus, en la que se indica:
AX,
BV, CT, DS, ER, FQ, GP, HO, IN, KM
Es a San Jeroine a quien debemos la explicación
de esta curiosidad. Él indica
que ese ordenamiento de las letras era utilizado a fin de ejercitar
la memoria de los niños pequeños.
De esa forma podía aprender el alfabeto, mediante agrupaciones
de letras, por ejemplo la A con la X.
Una roca encontrada en Roma en 1877, y que dataría de los siglos
VI o VII, parece haber sido utilizada en una escuela, como modelo
para enseñanza y aprendizaje del alfabeto, y demuestra, por cierto,
la larga tradición en el uso de los métodos de enseñanza. (Véase USO
CRISTIANO DEL ALFABETO).
H. LECLERCQ
Traducido por Giovanni E. Reyes
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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