La
Abadía de San Dionisio se encuentra a unas cuatro millas al norte
de París sobre una pequeña colina de la que toma el nombre. San Dionisio
(Dionysius), primer obispo de París, junto con sus compañeros mártires
(270), fueron enterrados allí y la pequeña capilla, construida sobre
la tumba, se fue convirtiendo en un famoso lugar de peregrinación
durante los siglos quinto y sexto. En el año 630 el rey Dagoberto
fundó una abadía para los monjes Benedictinos y reemplazó la capilla
original con una gran basílica, conservando sin embargo algo de la
edificación antigua. Él y sus sucesores enriquecieron la nueva fundación
con variados obsequios y privilegios y, dada la presencia en ella
de las reliquias del Santo, se convirtió en una de las más ricas e
importantes abadías de Francia. En el año 653 fue puesta aparte de
la jurisdicción episcopal. Carlomagno comenzó a construir una nueva
iglesia, a la consagración de la cual Cristo, según la tradición popular,
asistió en persona. Durante el siglo noveno se colaron muchas irregularidades
y los monjes cayeron muy bajo a causa de la relajación de la regla.
El Abad Alduino hizo grandes pero vanos esfuerzos por reformarlos
y por ello fue obligado a retirarse por un tiempo, en compañía de
unos pocos monjes piadosos, a una cercana casa de religiosos. Con
el tiempo, sin embargo, las cosas mejoraron y pudo reasumir el gobierno
de la abadía. A partir de allí su esplendor e importancia fue creciendo
gracias a la sabia dirección de una serie de grandes abades, a quienes
Alejandro III en 1179, les otorgó el derecho de pontificalia. El más
famoso de entre ellos fue Sigerio, el número treinta y seis de la
serie (1122-52) quien, además de gran eclesiástico fue tan gran hombre
de estado que actuó como Regente de Francia cuando el Rey Luis VII
tuvo que ausentarse de Francia durante las Cruzadas. La iglesia actual
de San Dionisio inició su construcción por el 1140 y marcó el inicio
de la tendencia Gótica en arquitectura y de su transición al estilo
Romanesco. Posteriores adiciones y alteraciones bajo el gobierno de
diferentes abades produjeron uno de los hermosos edificios Góticos
de Francia. (Ver: Arquitectura Gótica).
La abadía tuvo una prominente figuración
en la historia de Francia y sus abades fueron por muchas centurias
los principales señores del reino. La Oriflama, originalmente
la enseña de la abadía, llegó a ser la de los reyes de Francia y fue
puesta sobre el altar mayor de donde sólo era removida cuando el rey
estaba allí en persona. Su última aparición fue en la batalla de Agincourt
en 1415. Juana de Arco depuso sus armas en la iglesia de San Dionisio
en 1429. Muchos reyes y príncipes y otras personas nobles fueron enterradas
allí y tres romanos pontífices visitaron la abadía en diferentes tiempos:
Esteban II en el 754, Inocencio II en el 1131 y Eugenio III en 1146.
Otro gran abad, Mateo de Vendome, actuó como administrador del reino
cuando San Luis partió para las Cruzadas en 1269. Luego del Concilio
de Trento la Abadía de San Dionisio se convirtió en la cabeza de diez
monasterios, y en 1633 fue unida, con su casas dependientes, a la
nueva congregación de St-Maur, cuando su convento fue enteramente
reconstruido. En 1691 Luis
XVI suprimió la abadía y unió el monasterio con sus pertenencias a
la casa real de las nobles damas de St-Cyr, fundada por la Señora
de Maintenon. La abadía fue finalmente disuelta durante la revolución,
cuando muchos daños les fueron hechos a la iglesia y a las tumbas.
Fue luego restaurada, bajo Napoleón III, por Viollet-le-Duc. Las reliquias
de San Dionisio, que habían sido transferidas a la iglesia parroquial
del pueblo en 1795, fueron regresadas a la abadía en 1819. Hoy es
monumento nacional y uno de los más importantes sitios
de París. Muchos de los documentos y manuscritos relacionados con
su historia están ahora en los Archivos Nacionales de la Biblioteca
Nacional.
STE. MARTHE, "Gallia Christiana," VII (Paris,
1744); DOUBLET, "Histoire de l'abbaye de Saint-Denys" (Paris,
1625); FELIBEIN, "Histoire de St-Denys" (Paris, 1706); DAVID,
"Les Grandes Abbayes de l'Occident" (Lille, 1907); BEALE,
"The Churches of Paris" (London, 1893).
G.
CYPRIAN ALSTON
Traducido por José Octavio Lara, Pbro.