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Hermano de Moisés, y Gran Sacerdote de la Antigua
Alianza.
I. SU VIDA
La vida de Aarón puede ser estudiada de puntos
de vista diferentes, desde el Pentateuco, la fuente principal, su
vida se ve como un trabajo continuo dirigido por Moisés o
bajo su control - en él se recoge la más fidedigna
narración de los sucesos de su época - o a través
de una recopilación de diversos documentos de orígenes
y fechas de lo más oscuro, todos recopilados, en una época
más tardía, en su versión actual. La primera
concepción, está apoyada por los estudios de la Comisión
Bíblica, y aceptada por la mayoría de los católicos;
muchos críticos independientes adoptan el segundo punto de
vista. Estudiaremos este tema bajo los dos aspectos, aunque dedicando
más mucho espacio, por su extensión, al primero.
(a) El punto de vista tradicional católico
Según el libro 1 Cro. 5, 29, Aarón (el
significado de su nombre es desconocido) era el biznieto de Leví,
y el primero de los tres hijos de Amram y Jochabed, María era
la menor y Moisés el más joven de los muchachos. En
Ex.7, 7, nos enteramos que Aarón tenía ochenta y tres
años, y Moisés ochenta, antes del Éxodo. Puede
admitirse, sin embargo, que esta genealogía es probablemente
incompleta, y quizás incorrecta la edad atribuida. No conocemos
nada de la vida de Aarón antes de su vocación. La primera
mención de su nombre aparece cuando Moisés, durante
la visión en Monte Horeb, duda e intenta rechazar la peligrosa
misión que le es impuesta, disculpándose en su lento
razonamiento y falta de elocuencia. Yahvé responde a su objeción
y le dice que Aarón el Levita que estaba dotado de elocuencia
sería su portavoz. Aproximadamente al mismo tiempo Aarón
es llamado también de lo alto. Entonces va a reunirse con Moisés
para ser informado por él de los planes de Dios; congregan
a los ancianos del pueblo, y Aarón que realizó milagros
para dar fuerza a las palabras de su misión divina les anunció
la promesa feliz de su próxima liberación (Ex.4). Transmitir
el mensaje de Dios al Rey era una tarea más complicada. El
Faraón de forma airada contestó a Moisés y Aarón
cuya intervención pareció ser desastrosa para los Israelitas
(Ex.5). Estos sobrecargados con los duros trabajos a que estaba sometidos,
amargamente se quejaban de sus líderes. Moisés se quejó
a su vez ante Dios quien contestó confirmándole su misión
y la de su hermano. Animado de nuevo por esta renovada promesa de
la ayuda de Yahvé, Moisés y Aarón se presentaron
ante el Rey en Tanis (Sal. 77, 12), allí para romper la obstinación
del Faraón utilizaron los prodigios conocidos como las diez
plagas. En éstas, según las Sagradas Escrituras, el
protagonismo de Aarón era de gran importancia. De las diez
plagas, la primera y la sexta se produjeron a su orden; ambos, él
y su hermano eran cada vez convocados juntos ante el Rey, juntos recibieron
igualmente de Dios las últimas instrucciones para la salida
del pueblo, a ambos en tiempos antiguos les era atribuida la liberación
de Israel de la tierra de la esclavitud; ambos además fueron
el blanco repetido de las quejas y reproches de los israelitas impacientes
e incoherentes.
Cuando los hebreos llegaron al desierto del Sin, cansados por su largo
peregrinar, temiendo al pensar en una inmediata escasez de comida,
quizás ya debilitado por privaciones, empezaron a echar de
menos la abundancia de los días de su estancia en Egipto, y
murmuraron contra Moisés y Aarón. Pero ambos líderes
fueron enviados por Dios inmediatamente a aplacar sus murmuraciones
con la promesa de una doble señal de la providencia y cuidado
de Dios para con su pueblo. Las codornices vinieron esa misma tarde,
y a la mañana siguiente el maná, el nuevo pan celestial
con el que Dios alimentaba a su pueblo en el desierto, aparecía
por primera vez alrededor del campamento. A Aarón se le ordenó
guardar un gomor de maná y colocarlo en el tabernáculo
en memoria de aquel hecho maravilloso. Ésta es la primera ocasión
en la que vemos hablar de Aarón en referencia al tabernáculo
y a las funciones de culto (Ex. 16). En Refidim, la tercera etapa
después del desierto del Sin, Israel se encontró con
los amalecitas y luchó contra ellos. Mientras los hombres escogidos
por Moisés batallaban en la llanura, Aarón y Jur estaban
con Moisés en la cima del monte, donde este último se
había retirado a orar, y cuando "alzaba sus manos, Israel ganaba:
pero cuando las bajaba era Amalec quien ganaba. Se le cansaron a Moisés
las manos por lo que ellos tomaron una piedra, y Moisés se
sentó en ella: así Aarón y Jur le aguantaban
sus manos por ambos lados" hasta que Amalec y su pueblo fueron derrotados.
(Ex. 17). En el valle de la Montaña del Sinaí los hebreos
recibieron los Diez Mandamientos; entonces Aarón, junto con
setenta de los ancianos de Israel, fueron a la montaña, para
ser favorecidos con una visión del Altísimo," y vieron
al Dios de Israel. Bajo sus pies había como un pavimento de
zafiro, tan puro como el mismo cielo cuando esta claro." Entonces
Moisés habiendo confiado a Aarón y Jur la función
de resolver las dificultades que podrían plantearse, subió
a la cima del monte.
Su larga ausencia hizo que los israelitas temieran que Moisés
había perecido. Se reunieron con Aarón y le pidieron
que les hiciera un Dios visible que marchara delante de ellos. Aarón
dijo: "Tomad los pendientes de oro de las orejas de vuestras esposas,
de vuestros hijos e hijas, y me los traéis." Cuando los hubo
recogido, hizo con ellos un ternero fundido ante el que construyó
un altar, y se congregaron los hijos de Israel para honrar a su nuevo
dios. ¿Cuál era la intención de Aarón preparando
el ternero dorado? Si él y el pueblo realizaron un acto de
idolatría formal, o más bien intentaron levantar a una
imagen visible de Yahvé su salvador, ha sido un asunto arduamente
discutido; sin embargo, los textos parecen apoyar la última
opción (cf. Ex. 32 4). Sea como fuere, Moisés, por orden
de Dios, bajó de la montaña en medio de la celebración
- y a la vista de la aparente idolatría, llenó de un
santo enojo, rompió las Tablas de la Ley, agarró el
ídolo, lo quemó y lo molió hasta reducirlo a
polvo, qué esparció en el agua. ¿Entonces, se dirigió
a su hermano como el autor y responsable del mal: "¿Que," dijo él,
"te hizo este pueblo, para que hayas traído sobre él
tan gran pecado?" (Ex. 32, 21). A este reproche tan bien merecido,
Aarón respondió con cierta incomodidad, y él
mismo debiera haber sufrido el castigo para su crimen junto con los
tres mil hombres (según la traducción literal, aunque
la Vulgata dice veintitrés mil) que fueron muertos por los
Levitas por orden de Moisés (Ex. 32, 28), al día siguiente
oró por él y obtuvo el perdón de la ira de Dios
(Dt. 9, 20).
A pesar del pecado, Dios no alteró la elección que había
hecho por Aarón (Hebr. 5, 4) para que fuese el primer Sumo
Sacerdote de Israel. Cuando llegó el momento, Moisés
lo consagró, según el ritual previsto Ex. 39, para sus
altas funciones; en la misma ceremonia fueron ordenados sacerdotes
Nadab, Abiu, Eleazar, y Ithamar, hijos de Aarón. Lo que significaba
ser el sacerdocio y por qué ritos fue conferido lo veremos
después. El mismo día de la consagración de Aarón,
Dios, con un ejemplo terrible, indicó con qué perfección
han de ser realizadas que las funciones sagradas. En la ofrenda del
incienso, Nadab y Abiu pusieron un fuego profano en sus incensarios
y lo ofrecieron a ante el Señor, después de lo cual
una llama, saliendo del Señor, los abrasó hasta morir,
y fueron retirados de delante del santuario, vestidos con sus tíniocas
sacerdotales y echados fuera del campamento. Aarón cuyo corazón
estaba lleno de temor y afligido por esta escena terrible, también
descuidó una ceremonia importante; pero su excusa satisfizo
totalmente a Moisés y muy probablemente al propio Dios, para
que no fuese castigado más su olvido (Lv.10, Nm..3, 4, y 36,
61).
En Lv. 16, le vemos realizando los ritos del Día de Expiación
- en la forma que le fueron transmitidos los preceptos acerca de los
sacrificios y los sacrificadores, (Lv. 17; 21; 22). Unos meses después,
cuando los hebreos acamparon en Jaserot, la segunda etapa después
del Monte Sinaí, Aarón cometió en una nueva falta.
Él y María "murmuraron contra Moisés por causa
de la mujer kusita que había tomado por esposa. Decían
¿Es que Yahvé no ha hablado más que con Moisés?"
(Nm. 12). Del pasaje entero, sobre todo del hecho que María
fue solo la castigada, se ha conjeturado que el pecado de Aarón
posiblemente era solo la aprobación de los comentarios de su
hermana; quizás también se imaginó que su elevación
al Sumo Sacerdocio lo había librado de toda la dependencia
de su hermano. Sin embargo, los dos fueron convocados por Dios antes
del tabernáculo, para oír un reproche severo. María,
además, se cubrió con lepra; pero Aarón, en el
nombre de ambos, se disculpó ante Moisés que a su vez
pidió Dios que sanase a María. La dignidad que Moisés
tenía, hasta cierto punto, había sido criticada por
Aarón. Igualmente las prerrogativas últimas levantaron
la envidia de algunos de los hijos de Rubén; incluso despertaron
la envidie de los otros Levitas. Los antagonistas, aproximadamente
doscientos cincuenta, se enfrentaron a sus líderes en Core,
un primo de Moisés y de Aarón, Dathan, Abiron, y On,
de la tribu de Rubén. El castigo terrible de los rebeldes y
de sus jefes que al principio había llenado a la multitud de
temor pronto despertó su enojo y avivó el espíritu
de revuelta contra Moisés y Aarón que buscaron refugio
en el tabernáculo. En cuanto entraran en él ". se había
aparecido la gloria de Yahvé. Yahvé habló a Moisés
y le dijo: Alejaos de esa comunidad que voy a consumirla en un instante"
(Nm. 17, 8-10). Y una plaga se extendió de repente entre la
multitud y mató a muchos de ellos. Dijo Entonces Moisés
a Aarón: Toma el incensario y ponte de pie entre los muertos
y los vivos para orar por el pueblo, y la plaga cesó. La autoridad
del Sumo Sacerdote, fuertemente confirmada ante el pueblo, se mantenía
muy probablemente indiscutida desde entonces. Sin embargo, Dios deseó
dar un testimonio nuevo de su predilección. Él le ordenó
a Moisés tomar y poner en el tabernáculo las varas de
los príncipes de las Doce Tribus, con el nombre de cada hombre
escrito en su vara. La vara de la tribu de Leví debía
de llevar el nombre de Aarón: "el hombre cuya rama retoñe
será el que yo elijo," dijo el Señor. "Al día
siguiente, cuando entró Moisés en la Tienda del Testimonio,
vio que había retoñado la rama de Aarón. . .
le habían brotado yemas, había florecido y había
producido almendras." Todo los Israelitas al ver esto entendieron
que la elección de Yahvé estaba en Aarón cuya
vara se colocó en el tabernáculo como testimonio eterno.
De los próximos treinta y siete años de la vida de Aarón,
la Biblia no da detalle; su descripción sólo se centra
en los tres primeros y en lo últimos años de la vida
errante de los hebreos por el desierto, pero de los hechos descritos,
podemos concluir que la vida del nuevo pontífice fue tranquila
en el desempeño de sus funciones sacerdotales.
En el primer mes del trigésimo noveno año después
del Éxodo, los hebreos acamparon en Cades, donde María,
la hermana de Aarón, murió y fue enterrada. El pueblo
estaban sediento y comenzaron a murmurar contra Moisés y Aarón.
Entonces Dios dijo a Moisés: "Toma la vara, y congregue al
pueblo tu y Aarón tu hermano. Hablad luego a la peña
en su presencia, y ella dará sus aguas" (Nm. 20, 8). Moisés
obedeció y golpeó la piedra dos veces con la vara, para
que de ella brotara agua en gran abundancia. Por el Sal. 105, 33,
entendemos que Moisés en estas circunstancias fue desconsiderado
con sus palabras, quizás cuando dudó si él y
Aarón podrían sacar agua de una peña. Por ello
Dios mostró su desagradado a los dos hermanos y declaró
que ellos no entrarían con el pueblo en la Tierra Prometida.
Esta palabra divina tuvo, cuatro meses después, su cumplimiento
en el caso de Aarón. Cuando los hebreos alcanzaron la Montaña
de Hor, en las fronteras de Edom, Dios anunció a Moisés
que el último día de su hermano había venido,
y le ordenó que subieran a la montaña. A la vista de
todas el pueblo, Moisés subió con Aarón y con
el hijo de éste Eleazar. Entonces Moisés despojó
Aarón de todas sus vestiduras sacerdotales y se las puso a
Eleazar, y Aarón se murió. Moisés con Eleazar
y toda la multitud hicieron duelo por Aarón treinta días.
Los Musulmanes honran en Djebel Nabi-Haroun un monumento al que llaman
la tumba de Aarón, la autenticidad de este sepulcro, sin embargo,
no es totalmente cierta. De su matrimonio con Isabel la hermana de
Nahason nacieron cuatro hijos de Aarón. Los dos primeros, Nadab
y Abiu, se murieron sin dejar posteridad, pero la descendencia de
los otros dos, Eleazar y Ithamar, fue muy numerosa. Ninguno de ellos,
sin embargo, honró la sangre de Aarón tanto como San
Juan Bautista que además de ser el Precursor del Mesías,
fue proclamado por la Palabra hecha Carne "el más grande de
los nacidos de mujer" (Mateo. 11, 11).
(b) El Punto de vista Independiente
La historia de Aarón toma un aspecto completamente diferente
cuando las varias fuentes del Pentateuco son estudiadas y fechadas
en la manera que los críticos independientes adoptan. Como
regla puede decirse que originalmente la historia más antigua
de los Judíos (J) no menciona a Aarón por su nombre,
aparece aquí y allí en aquellas partes atribuidas
por esa fuente a una adicción posterior hecha por un redactor
tardío. Hay dos documentos, básicos, que hablan de
Aarón. En las tradiciones proféticas viejas que circulan
entre los Efraimitas (E) Aarón figura como un hermano y ayudante
de Moisés. Se mueve a la sombra de éste, en una posición
secundaria, como, por ejemplo, durante la batalla contra Amalec;
con Jur, sostuvo las manos de su hermano hasta que el enemigo fue
absolutamente derrotado. A Aarón, en algunos pasajes, parece
que la autoridad suprema le ha sido confiada, en la ausencia del
gran líder, como cuando este último subió al
Monte Sinaí; pero su gestión se demostró débil,
puesto que cedió tan desgraciadamente ante las tendencias
idólatras del pueblo. Según el documento en cuestión,
Aarón no es ni el Sumo Sacerdote, ni sacerdote. Es Moisés
quien eleva su voz a Dios en el Tabernáculo (Ex. 33, 7-10),
y podríamos concluir del mismo texto (v. 11) que Josué,
y no Aarón, es quien hace la ofrenda en la Tienda del Encuentro;
En la manera, en que Josué, y no Aarón, sube con Moisés
al Monte Sinaí, para recibir las Tablas de piedra de la Ley
(Ex. 24, 13).
En las narrativas Sacerdotales (P) Aarón, al contrario,
ocupa el lugar más prominente - conocemos, de hecho, además
de la genealogía de Aarón y de su edad, casi todos
los detalles anteriormente narrados, todos ellos en modo honroso
para el hermano de Moisés, por ejemplo, el papel jugado por
Aarón en las plagas, su papel en algunos hechos memorables
de la vida del desierto, como la caída del maná, el
golpe a la piedra del agua de, la confirmación de las prerrogativas
de su sacerdocio contra las pretensiones de Core y los otros, y,
finalmente, en la redacción de su muerte, algo misteriosa,
como se relata en Nm., 20. De este análisis de las fuentes
históricas la gran personalidad de Aarón sale indudablemente
empequeñecida, principalmente debido a la reputación
del escritor de la narrativa Sacerdotal; los críticos le
achacan prejuicios de casta y un deseo manifiesto de exaltar cualquier
cosa que tenga referencia con el orden y funciones sacerdotales
que demasiado a menudo le llevan a exageraciones, con las que la
historia apenas puede contar, e incluso a falsedades.
II. SACERDOCIO
Cualquiera que sea el punto de vista adoptado con
respecto al valor histórico de todas las tradiciones sobre
la vida de Aarón, los estudiosos, bien sean católicos
o críticos independientes, admiten que en los escritos de
Aarón como Sumo Sacerdote el autor pensaba en describir un
modelo, es decir el prototipo, del Sumo Sacerdote judío.
Dios, en el Monte Sinaí instituye el culto y también
instituyó un orden sacerdotal. Según las costumbres
patriarcales, el primer hijo nacido en cada familia realizaba las
funciones relativas al culto divino. Se podría esperar, por
consiguiente, que la familia de Rubén sería escogida
por Dios para el servicio del nuevo altar. Según la descripción
bíblica, fue Aarón, sin embargo, quién fue
sujeto de la elección de Yahvé. Los celos que después
esto dio lugar, se han descrito anteriormente. La función
de los Aaronitas era al principio simplemente cuidar de la lámpara
que debía arder permanentemente ante el velo del tabernáculo
(Ex. 27, 21). Un nombramiento más formal pronto fue realizado
(Ex. 28, 1). Aarón y sus hijos, distinguidos del resto de
la gente por sus sagradas funciones, recibieron vestiduras sagradas
correspondientes con sus funciones. Cuando llegó el momento,
cuando el tabernáculo, y todas sus pertenencias, y todo lo
requerido para el culto de Yahvé estuvo listo, Moisés,
sacerdote y mediador (Lv. 8, 19) ofreció los diferentes sacrificios
y realizó las diferentes ceremonias para la consagración
de los nuevos sacerdotes, según las instrucciones divinas
(Ex. 40, 12), y repitió estos ritos durante siete días
durante los que Aarón y sus hijos estaban completamente separados
del resto del pueblo (Lv.8, 34). Cuando, al octavo día, el
Sumo Sacerdote ya había iniciado su función al sacrificar
las víctimas, bendijo al pueblo, muy probablemente según
la formula descrita en Nm. 6, 24-26, y, con Moisés, entró
en el tabernáculo para hacerse cargo de su culto. "y cuando
salieron, bendijeron al pueblo. La gloria de Yahvé se dejó
ver de todo el pueblo. Salió fuego de la presencia de Yahvé
que consumió el holocausto, y las partes grasas puestas sobre
el altar. Todo el pueblo al verlo prorrumpió en gritos de
júbilo y cayeron rostro en tierra" (Lv. 9, 23 - 24). Así
se instituyó el sacerdocio de Aarón inaugurada y solemnemente
ratificado por Dios.
Según Wellhausen claramente señala, la posición
de Aarón en la Ley con respecto al resto del orden sacerdotal
que no es meramente superior, sino exclusiva. Sus hijos y los Levitas
actúan bajo su superintendencia (Nm. 3, 6), solamente él
es el sacerdote totalmente calificado; él solo lleva el pectoral,
la Tiara y el Efod (Ex. 29, 5 - 6), solo a él se le permite
entrar el Santo de los Santos, para ofrecer incienso (Lv. 23, 27)
una vez un año en el gran Día de Expiación.
En la virtud de su dignidad espiritual como la cabeza del sacerdocio
él es igualmente el juez supremo y cabeza de la teocracia
(Nm., xxvii, 21 - Dt., xvii). Él solo es el mediador responsable
entre la nación entera y Dios, para esta causa él
lleva los nombres de las Doce Tribus escritos en su pecho y hombros;
sus entradas ilegales involucran a el pueblo enteras en culpa, y
se repara para como aquellos del pueblo enteras, mientras los príncipes,
cuando sus ofrendas del pecado se comparan con suyo, aparece como
personas privadas no más (Lv., iv, 3, 13, 22, ix, 7, xvi,
6). Su muerte marca una época; es cuando el Sumo Sacerdote,
y no el Rey, muere, que el asesino fugitivo obtiene su indulto (Nm.,
xxxv, 28). En su investidura recibe el crisma como los reyes y es
llamado sacerdote ungido, es adornado con una diadema y tiara como
si fuese un rey (Ex., xxviii), y como un rey, también, lleva
la púrpura, excepto cuando entra al Santo de los Santos (Lv.,
xvi,4).
Aarón, primer Sumo Sacerdote de la Antigua Ley, es naturalmente
una figura de Jesucristo, primer y único Sacerdote
Soberano de la Nueva Dispensación. El escritor de la Epístola
a los hebreos fue el primero en resaltar los rasgos de este paralelo,
indicando especialmente dos puntos de comparación. Primero,
la profesión de ambos, Sumos Sacerdotes: "Y nadie se arroga
tal dignidad, sino el llamado por Dios, lo mismo que Aarón.
De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo
Sacerdocio, sino que la tuvo de quien le dijo: Hijo mío
eres tú; yo te he engendrado hoy." (Heb., v, 4, 5). En
segundo lugar, la eficacia y duración del uno y del otro
sacerdocio. El sacerdocio de Aarón es de este punto de vista
inferior al de Jesucristo. Si de hecho, el anterior hubiera sido
capaz de perfeccionar a los hombres y comunicarles la justicia que
agrada Dios, otro habría sido inútil. Dada su ineficacia
requirieron uno nuevo, y el sacerdocio de Jesús ha tomado
para siempre el lugar de Aarón (Heb., vii, 11-12).
CHAS. L. SOUVAY
Traducido por Félix Carbo Alonso
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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